5 de diciembre de 2025
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La evolución del cine en Valencia: del encanto ferial a la revolución de las multisalas

El próximo Día de los Inocentes marcará el 130 aniversario del cine, mientras que LAS PROVINCIAS se prepara para celebrar su 160 aniversario. Este periódico ha documentado momentos históricos como la llegada del teléfono, la radio y el invento de la televisión. Entre sus archivos también se encuentra el registro de la presentación del cine en Valencia. Desde aquellos días, el cine ha evolucionado de las barracas de feria a las modernas salas digitales, haciéndose un componente esencial de nuestra vida cotidiana.

La historia del cine en Valencia comienza el 10 de septiembre de 1896 en el Teatro Apolo, situado en la calle de don Juan de Austria. Fue allí donde el empresario señor Roig presentó dos juguetes cómicos, ‘Zaragüeta’ y ‘Los corridos’, junto a una gran novedad: el cinematógrafo. Apenas diez meses después de que los hermanos Lumière lo introdujeran en París, Charles Kall trajo a Valencia un “aparato que da animación a la fotografía, reproduciendo escenas de la vida real”. Este fenómeno fascinó, aunque inicialmente no amenazó a los pilares del espectáculo en España, que eran los toros y el teatro. Sin embargo, el avance del cine se convirtió en un hito cultural del siglo XX. Kall, tras su paso por Valencia, dejó la ciudad y en solo tres meses ya había dos salas estables. El cine ofrecía la ilusión de que las fotografías eran escenas reales que se desarrollaban con rapidez ante los espectadores, transformándose en un poderoso vehículo de narración y emoción cultural.

Con el siglo XX, el cine en Valencia se consolidó y dejó atrás las barracas de feria para establecerse en salones más grandes. Uno de estos salones, el Trianon Palace en la calle de Ruzafa, comenzó en 1914 a ofrecer tanto espectáculos musicales como proyecciones cinematográficas. El Olympia, ubicado en la calle de San Vicente, también emergió. Directores como Griffith, Lang, Eisenstein y Murnau, junto a iconos como Charles Chaplin y Mary Pickford, fortalecieron el cine como una industria con alcance global. Un notable ejemplo es la adaptación cinematográfica de ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’, dirigida por Rex Ingram y basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez.

El 5 de septiembre de 1930, el Olympia se destacó al presentar por primera vez cine sonoro sincronizado en Valencia con ‘El arca de Noé’, generando grandes expectativas que resultaron en largas filas de espectadores. La llegada del sonido cambió la dinámica del cine: los actores debían dominar sus voces en lugar de solo gesticular, y los músicos dejaron de ser necesarios en las proyecciones. Cines como Lírico, Coliseum y Suizo comenzaron a ofrecer películas sonoras con equipos de sonido americanos, sumándose un moderno cine llamado Capitol en 1931.

Pese a la contienda en España, el cine siguió evolucionando con la llegada del color. Películas como ‘El Mago de Oz’ y ‘Lo que el viento se llevó’ fueron pioneras en esta transición del blanco y negro a la vibrante variedad cromática.

El desarrollo de las salas de cine ha estado íntimamente relacionado con las innovaciones tecnológicas que buscaban competir con la televisión. En 1954, ‘La túnica sagrada’ introdujo el Cinemascope, que requería pantallas más anchas y salas especialmente adaptadas, con el cine Lys en Valencia siendo uno de los primeros en estrenar esta tecnología. Después vinieron el Cinerama y el Todd-AO, usando películas de 70 milímetros y sistemas de sonido diseñados para ofrecer una experiencia impactante. El Cine Oeste, de la cadena Pechuán, se vinculó durante años a estos formatos innovadores. Asimismo, el cine experimentó con proyecciones en relieve, empleando gafas especiales.

En sus años dorados, Valencia contaba con más de treinta salas de cine. Algunas de gran capacidad se dedicaban a estrenos, mientras que otras más pequeñas, centraban su oferta en cine de arte y ensayo. Este panorama cambió a finales del siglo XX con el auge de las multisalas, gestionadas de manera unificada y generalmente ubicadas en centros comerciales como Turia, Aqua, Saler, MN 4, Kinépolis y Bonaire. Sin embargo, algunas salas, como ABC y Lys, permanecieron en el centro de la ciudad.

Destaca el Cinestudio D’Or, que sigue operando desde 1952 con un formato clásico de sala única y programa doble.

La presencia de Cifesa, la más destacada productora de cine español del siglo XX, es fundamental en la historia cinematográfica de Valencia. Fundada en 1932 por la familia Trenor, Cifesa fue conocida como “la antorcha de los éxitos”, emulando el modelo de Hollywood. Produjo clásicos como ‘Locura de amor’ y ‘El último cuplé’, que lanzó a Sara Montiel a la fama en 1957.

En paralelo al 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, una exposición refleja los cambios urbanísticos de Valencia. La muestra se realiza en la Sala Dormitorio del Centre del Carme Cultura Contemporània, del 11 de diciembre a mediados de febrero, con entrada gratuita. Cada hito es ilustrado por artistas como Iván Mata, y comentado por escritores y profesionales como el poeta Guillermo Carnero.

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