Una investigación llevada a cabo por el grupo Átropos de la Universitat de Valencia (UV) ha concluido, tras analizar 14 calcos de Pompeya, que las víctimas de la erupción del año 79 d.C. vestían túnicas y mantos de lana notablemente pesados. Esta conclusión se presentó recientemente en el Congreso Internacional sobre la fecha de la erupción del Vesubio.
El arqueólogo y profesor Llorenç Alapont explicó que el análisis del tejido sugiere variaciones climáticas inesperadas para la época, sugiriendo que las temperaturas en agosto de ese año podrían haber sido distintas a lo esperado. El descubrimiento aporta información sobre la vestimenta de ese día histórico, revelando que las prendas eran de un tejido grueso y pesado, compuesto por túnicas y mantos de lana.
Los hallazgos indican que, en algunos calcos, tanto en interiores como en exteriores, se observaron las mismas tramas de tejido, lo cual sugiere un clima posiblemente frío o un ambiente peligroso del cual protegerse.
La fecha de la erupción todavía causa debate. Aunque la teoría más aceptada, basada en Plinio El Joven, sostiene que ocurrió el 24 de agosto, la presencia de frutos de otoño y restos de brasas en las casas sugiere una fecha más tardía. Así, la investigación apunta a la necesidad de nuevos métodos para esclarecer las circunstancias exactas del evento. Los calcos estudiados fueron hallados en la Necrópolis de Porta Nola en 1975.
El equipo interdisciplinario Átropos, especializado en la historia antigua y diversas ramas de la ciencia y el arte, continúa contribuyendo al entendimiento de la erupción que sepultó Pompeya.