Valencia prueba su capacidad de movilidad durante el primer fin de semana de diciembre
Las calles de Valencia se han visto abarrotadas este fin de semana, marcando el inicio de la temporada navideña. La conjunción de eventos como el Maratón y el encendido de luces en la plaza del Ayuntamiento atrajo a miles de personas al centro del Cap i Casal en busca de experiencias. Las agradables temperaturas, que superaron los 20 grados, invitaron a salir de casa. Aunque la gran afluencia de personas generó algunas incomodidades, la organización de la movilidad se mantuvo bajo control, sirviendo este fin de semana como una prueba para las próximas celebraciones navideñas.
El desarrollo del Maratón fue un desafío importante para la ciudad. A los 36.000 corredores que participaron en la prueba de 42 kilómetros, se sumaron familiares, amigos y numerosos animadores que se dispersaron a lo largo del recorrido. Durante la mañana del domingo, gran parte de Valencia estuvo cerrada al tráfico, dando prioridad a los peatones, mientras que el metro y la bicicleta se convirtieron en las principales opciones de transporte.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, expresó su satisfacción por el desarrollo del evento, reconociendo las dificultades de movilidad pero destacando la importancia del día para disfrutar de actividades al aire libre. Por su parte, el concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, señaló que el Plan de Movilidad permitió minimizar el impacto, priorizando la seguridad de los peatones.
Otra dificultad del domingo fue despejar la zona alrededor de Mestalla en pocas horas para facilitar el acceso al partido entre el Valencia y el Sevilla, previsto para las 16:15. Media hora antes del encuentro, la situación era de normalidad, sin rastros de los maratonianos que habían transitado por la avenida Aragón o el paseo de la Albereda. El partido del Valencia Basket femenino en el Roig Arena, a las 15:30, agregó un desafío adicional a la movilidad.
En la tarde del sábado, la plaza del Ayuntamiento experimentó uno de los mayores picos de aglomeración debido al encendido de luces navideñas acompañado de un espectáculo de fuegos artificiales. La intensa actividad era comparable a la de Fallas, con las calles aledañas repletas de visitantes. Tras el espectáculo, los asistentes se dispersaron hacia otras zonas céntricas, lo que obligó al Ayuntamiento a cerrar temporalmente calles como Xàtiva, Porta de la Mar, Colón o Sant Vicent, facilitando el movimiento peatonal.
Los asistentes se dirigieron en dirección a la plaza de la Reina, donde se encontraban el mercado navideño y un belén de tamaño natural. Además, muchas personas optaron por evitar los fuegos artificiales y se dedicaron a realizar compras en las tiendas del centro, en busca de regalos navideños u otros productos.
El paseo marítimo se convirtió en un escenario ideal para disfrutar del buen clima, con parejas paseando, grupos de amigos haciendo deporte y personas leyendo en la arena.
Este puente de diciembre representó un desafío para la movilidad de Valencia y sirvió como preludio para las festividades navideñas. La gestión de las multitudes por lo general fue efectiva, a pesar de algunas quejas por el exceso de personal. Resta ver si las Navidades se manejan con igual eficacia o si, al contrario, Valencia se ve superada por el éxito de su atractivo.