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**Interpol busca frescos del ábside de Santos Juanes en Valencia**
La Interpol mantiene su búsqueda de los frescos que Palomino pintó en el ábside de la iglesia de los Santos Juanes de Valencia, que han desaparecido. Aunque han pasado años, todavía no se ha logrado encontrarlos. Pilar Roig, catedrática de Restauración de la Universitat Politècnica de Valencia y directora del proyecto de recuperación de los Santos Juanes, denunció la desaparición “en los años noventa”. Ahora, con la inminente reapertura del templo tras una extensa restauración respaldada por la Fundación Hortensia Herrero, subraya que “la denuncia no prescribe”.
Roig admite que esperar la aparición de los frescos es casi una utopía, pero mantiene la esperanza de que algún día regresen al lugar al que pertenecen. Confía en que, cuando el 28 de noviembre se puedan admirar los resultados de la restauración, se divulgue más sobre la situación de las obras del ábside. Con un “ojalá”, Roig expresa su deseo de recuperar estas valiosas pinturas.
En los años noventa, Roig presentó la denuncia ante la Interpol como parte de sus investigaciones para la primera restauración del templo, centrándose en las áreas no intervenidas anteriormente por los Gudiol, donde las obras no fueron removidas. Publicó sus hallazgos y también los presentó ante la Conselleria de Cultura. Durante su estudio, Roig viajó a Barcelona para contactar con trabajadores que participaron en las restauraciones de los Gudiol, pero obtuvo poca información: “Nadie sabía nada”. Esta investigación fue la base de su denuncia ante la Interpol, organismo que ayuda al intercambio de información entre sus 196 países miembros.
La intervención de los Gudiol en la década de los sesenta implicó la remoción y troceado de las pinturas, que fueron reubicadas sobre lienzo y madera. Estas obras, objeto de la reciente restauración, fueron bajadas de la bóveda, limpiadas, restauradas y montadas sobre fibra de carbono. Sin embargo, el área del ábside nunca recuperó sus pinturas originales.
La zona del ábside, que cubre el presbiterio, todavía carece de sus frescos. No obstante, utilizando una antigua fotografía, se ha logrado reproducir el color y contenido de la obra, empleando técnicas modernas como el vídeomapping para proyectar las imágenes en el espacio. Aunque es una solución notable, Roig sigue abrigando dudas y espera que las pinturas emergan de nuevo algún día.
La restauración, financiada con seis millones de euros de la Fundación Hortensia Herrero, comenzó hace cuatro años. Esta intervención no solo abordó los estragos causados por la desafortunada restauración de los Gudiol, sino que también reparó los daños sufridos en 1936, cuando la iglesia fue incendiada y saqueada por milicianos. La primera intervención en el templo fue durante los años 60, cuando se restauraron las pinturas de la bóveda de la capilla de la Comunión, originalmente de Vergara, bajo la dirección del padre de Pilar Roig.
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