23 de enero de 2026
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Lo que no hay que decirle a alguien que no bebe alcohol

Lo que no hay que decirle a alguien que no bebe alcohol

Hay frases que salen solas en bodas, cumpleaños y comidas familiares, igual que el calor húmedo en Valencia en agosto. El problema es que algunas no ayudan nada.

Brindis con agua en una celebración

En este país nuestro se puede perdonar casi todo: llegar tarde, aparcar en doble fila “un momentito” o decir que hace fresquito cuando estamos a 34 grados a la sombra. Pero hay algo que sigue generando sospecha inmediata: no beber alcohol.

El interrogatorio clásico

Basta con pedir un refresco, agua o zumo para que empiece el tercer grado: “¿Pero no bebes?”, “¿Nada de nada?”, “¿Ni para brindar?”. Falta poco para que alguien saque una libreta y anote tus respuestas.

Da igual si es por salud, por decisión personal o porque mañana madrugas. Siempre aparece la frase estrella, dicha con cariño pero con insistencia nivel taladro: “Venga, por una copa no pasa nada”.

Spoiler: sí puede pasar

El problema de esa famosa copita es que para algunas personas no es solo una. Detrás viene otra, y otra más, y otra, hasta que la noche acaba en modo “yo no recuerdo cómo he llegado a casa pero el camarero sí”.

Por eso, cuando alguien dice que no bebe, lo más elegante no es insistir, sino aceptar la respuesta y seguir con tu vida, que bastante complicada está ya con el tráfico de la V-30.

Brindar con agua no trae mala suerte

Otro mito muy nuestro: “Con agua no se brinda, que trae mala suerte”. Cariño, la mala suerte empieza cuando alguien sale demasiado alegre de la celebración y decide que el coche “lo lleva solo”.

Brindar es un gesto, no una graduación alcohólica. Se puede brindar con agua, con refresco o con lo que haga falta. Lo importante es celebrar, no acabar cantando himnos a destiempo encima de una mesa.

Menos presión y más respeto

No beber alcohol no debería ser un acto revolucionario. No es una declaración de intenciones ni un ataque personal al anfitrión. Es simplemente una elección.

Así que la próxima vez que alguien levante su vaso de agua, sonríe, brinda y sigue disfrutando. Que bastante tenemos ya con el calor, la humedad y los dramas cotidianos como para añadir uno más innecesario.

alcohol, celebraciones, humor, vida cotidiana, Valencia

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