La escalada del metal precioso refuerza su papel como valor refugio ante la tensión geopolítica y las dudas sobre la política monetaria global
El precio del oro ha marcado un nuevo hito en los mercados internacionales al superar por primera vez en la historia la barrera de los 5.100 dólares por onza, consolidando una tendencia alcista que se viene intensificando desde comienzos de año.
Durante la última sesión, el metal precioso llegó a alcanzar los 5.109,73 dólares, según datos de Bloomberg, para estabilizarse posteriormente en torno a los 5.090 dólares, con una subida diaria superior al 2 %. El movimiento se produce después de varias semanas en las que el oro ya había rozado reiteradamente el umbral psicológico de los 5.000 dólares.
La plata también acompaña la escalada
La revalorización no se limita al oro. La plata también ha alcanzado máximos históricos, situándose por encima de los 109 dólares la onza, lo que refuerza la percepción de un desplazamiento generalizado de los inversores hacia activos considerados refugio.
En términos acumulados, el oro registra ya una revalorización superior al 18 % en lo que va de año, mientras que la plata se dispara más de un 50 %, cifras que reflejan la magnitud del movimiento en el mercado de metales preciosos.
Incertidumbre global y política monetaria, claves del repunte
Este fuerte impulso se produce en un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica, las advertencias sobre un orden mundial más volátil y la incertidumbre en torno a la política monetaria de Estados Unidos.
Las dudas sobre la futura dirección de la Reserva Federal, unidas a las especulaciones sobre posibles cambios en su liderazgo y a las previsiones de crecimiento económico en Estados Unidos, han incrementado la demanda de activos defensivos. A ello se suma el debilitamiento del dólar y el aumento de liquidez derivado de políticas monetarias expansivas en distintas regiones.
Compras de bancos centrales y refugio frente a la volatilidad
Los analistas destacan además el papel de los bancos centrales, que continúan incrementando sus reservas de oro a un ritmo elevado. Esta estrategia refuerza la presión alcista sobre el precio y consolida al metal como uno de los principales instrumentos de protección frente a la inflación, la volatilidad financiera y los riesgos macroeconómicos.
Con este nuevo récord, el oro afianza su posición como referencia absoluta de seguridad en los mercados, en un escenario donde la incertidumbre parece lejos de disiparse.