El juicio por el asesinato del canónigo Alfonso López, ocurrido en enero de 2024 en su vivienda de Valencia, ha quedado visto para sentencia tras la declaración final del único acusado. Miguel, que se enfrenta a una petición fiscal de 28 años de prisión, ha defendido su inocencia ante el tribunal del jurado y ha negado cualquier vínculo sentimental o sexual con el sacerdote: “Nunca me propuso nada extraño”.
La vista ha concluido este viernes en la Audiencia Provincial de Valencia, con posiciones enfrentadas entre la Fiscalía y la defensa. El jurado recibirá el objeto del veredicto el próximo lunes.
La versión del acusado
En su derecho a la última palabra, Miguel ha insistido en que no participó ni conoció el plan del homicidio y ha admitido únicamente haber usado las tarjetas bancarias de la víctima, que —según su relato— le entregó un tercero llamado Manuel, no localizado por la Policía. Asegura que desconocía entonces que el canónigo estuviera muerto y que solo más tarde supo del fallecimiento.
El procesado ha explicado que mintió inicialmente sobre su relación con la víctima “por miedo y vergüenza”, pero ha recalcado que nunca mantuvo relaciones sexuales con Alfonso López. “Con él nunca tuve problemas, no me faltó al respeto ni me propuso nada extraño”, ha declarado.
Qué sostiene la Fiscalía
Para la Fiscalía, Miguel estuvo en la vivienda cuando se cometió el crimen y fue testigo. El ministerio público no lo acusa de ser el autor material, pero sí de conocer lo que iba a suceder y de aprovecharse después del robo de tarjetas y del móvil. El fiscal ha subrayado contradicciones en la versión del acusado y ha apuntado a indicios tecnológicos (uso del teléfono de la víctima y movimientos temporales) que lo sitúan en el entorno del domicilio durante la franja crítica.
Los informes forenses, incorporados al procedimiento, concluyen que la muerte fue por asfixia y no fue rápida, un extremo que refuerza la tesis de una acción violenta prolongada.
La defensa denuncia “un cierre en falso”
El abogado defensor ha pedido la absolución por asesinato y ha reconocido solo la estafa por el uso de las tarjetas. Denuncia lagunas en la investigación: falta de localización del citado Manuel, no recuperación de conversaciones de WhatsApp, análisis incompleto de cámaras y perfiles genéticos y huellas de terceros hallados en la vivienda. A su juicio, “se han encajado las piezas a martillazos” y el caso “se ha cerrado en falso”.
Próximos pasos
Con el juicio concluido, el jurado deberá pronunciarse sobre la participación o no del acusado en el asesinato. La resolución dependerá de la valoración de las pruebas indiciarias, la credibilidad de las versiones y el peso de los informes periciales presentados durante la vista.