La Audiencia Provincial condena al acusado por asesinato, robo con violencia y estafa. El posicionamiento de su teléfono móvil en la escena del crimen desmoronó su coartada.
Redacción | ValenciaNoticias.com Martes, 3 de marzo de 2026
La Audiencia Provincial de Valencia ha dictado sentencia contra el responsable de la muerte del canónigo emérito de la Catedral de Valencia, de 79 años. El magistrado, siguiendo el veredicto de culpabilidad de un jurado popular, ha impuesto una pena total de 28 años de prisión por los hechos ocurridos el 21 de enero de 2024 en el domicilio de la víctima, situado a escasos metros del Palacio Arzobispal.
La condena se desglosa en 20 años por el delito de asesinato, 5 años por robo con violencia y 3 años por un delito continuado de estafa. Cabe destacar que la resolución no contempla indemnizaciones por responsabilidad civil, al no haberse personado familiares directos de la víctima en la causa.
Un plan letal en el corazón de Valencia
El tribunal considera probado que el condenado, de origen peruano, acudió a la vivienda del religioso junto a otra persona no identificada con un plan premeditado. Aprovechando la confianza que les unía desde hacía meses, asfixiaron al septuagenario en su propia cama, impidiéndole cualquier posibilidad de defensa.
Tras acabar con su vida, los agresores se apoderaron del teléfono móvil y las tarjetas de crédito del canónigo. El acusado realizó compras y retiró efectivo por un valor superior a los 2.600 euros antes de ser detenido por la Policía Nacional.
La tecnología móvil: la prueba definitiva
Durante el juicio, el acusado negó su participación alegando que un desconocido le entregó las tarjetas en la calle. Sin embargo, dos pruebas fueron demoledoras para el tribunal:
- Geolocalización: Los datos de posicionamiento acreditaron que el teléfono del acusado y el de la víctima estuvieron en el mismo lugar (el domicilio) a la hora del crimen.
- Confesión espontánea: Tras su detención, el acusado describió a los agentes detalles exactos de la posición del cadáver sobre la cama que solo alguien presente en la escena podía conocer.
Aunque la sentencia puede ser recurrida ante el TSJCV, supone un alivio para la comunidad eclesiástica valenciana tras dos años de incertidumbre judicial.