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Valencia aprueba una de las normativas más duras contra los apartamentos turísticos
El Ayuntamiento limita al 2% las viviendas turísticas por barrio y restringe su ubicación para frenar su expansión y proteger el uso residencial.
Valencia da un giro decisivo en su modelo de ciudad. El Ayuntamiento aprobará una nueva normativa que limita de forma contundente los apartamentos turísticos, con el objetivo de frenar su expansión y proteger el acceso a la vivienda para residentes.
La nueva regulación establece que las viviendas de uso turístico no podrán superar el 2% del total de viviendas en cada barrio o distrito, lo que en la práctica blinda el uso residencial en el 98% del parque inmobiliario.
Solo en bajos y primeras plantas, y con acceso independiente
La normativa no solo limita el número de apartamentos turísticos, sino también su ubicación. A partir de ahora, únicamente podrán instalarse en bajos comerciales o primeras plantas, siempre que no existan viviendas en el mismo rellano.
Además, deberán contar obligatoriamente con acceso independiente desde la calle, separado del de los vecinos, y con la autorización de la comunidad de propietarios mediante mayoría cualificada.
Tres filtros que hacen casi imposible abrir nuevos apartamentos
El nuevo modelo introduce un sistema de control basado en tres límites simultáneos. Basta con superar uno de ellos para bloquear nuevas licencias en una zona concreta.
- El total de plazas turísticas no podrá superar el 8% de la población empadronada en cada barrio
- Solo el 2% de las viviendas podrá destinarse a uso turístico
- En planta baja, los alojamientos turísticos no podrán superar el 15% de los locales de cada manzana
Este sistema convierte la apertura de nuevos apartamentos en una opción muy limitada, especialmente en las zonas con mayor presión turística.
Fin de la expansión descontrolada
Con esta normativa, el Ayuntamiento pretende poner fin al crecimiento acelerado de los apartamentos turísticos en la última década. Según el concejal de Urbanismo, Juan Giner, el objetivo es acabar con un modelo que había permitido la proliferación de este tipo de alojamientos sin suficientes restricciones.
La medida llega tras dos años de moratoria y establece un marco mucho más estricto que busca equilibrar la actividad turística con la vida de los barrios.
Protección de la vivienda y del comercio local
Uno de los ejes clave de la normativa es proteger el uso residencial frente a la presión turística. Pero también se pretende preservar el comercio de proximidad, evitando que los bajos comerciales se conviertan masivamente en alojamientos turísticos.
El modelo apuesta por mantener barrios habitables, con vecinos estables y servicios de proximidad, frente a la transformación de zonas enteras en espacios orientados exclusivamente al turismo.
Aparcamientos en altura en La Torre para prevenir riesgos
En paralelo, el pleno municipal también abordará una modificación del PGOU que permitirá construir aparcamientos en altura en la pedanía de La Torre. Esta medida busca reducir los riesgos asociados a inundaciones como las vividas tras la dana de octubre de 2024.
Los nuevos edificios podrán incluir plazas de aparcamiento en plantas superiores, una solución adaptada a zonas con riesgo climático.
Un cambio estructural en el modelo de ciudad
La nueva normativa sitúa a Valencia entre las ciudades con mayor control sobre los apartamentos turísticos. El objetivo es claro: garantizar el acceso a la vivienda, proteger el tejido social y evitar la saturación turística en los barrios.
Con este cambio, el Ayuntamiento apuesta por un modelo más equilibrado, en el que el turismo conviva con la vida cotidiana sin desplazar a los residentes.
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