La Guardia Civil investiga por un presunto delito de maltrato animal al propietario de un perro localizado en Torrevieja con importantes lesiones en el cuello provocadas por un collar de castigo con pinchos.
El caso está siendo instruido por agentes del SEPRONA después de que el animal fuera encontrado deambulando por la vía pública en mal estado.
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El perro tuvo que recibir atención veterinaria urgente
La investigación comenzó el pasado 13 de abril tras la alerta lanzada por trabajadores de un albergue municipal de Torrevieja, que detectaron el estado del animal y avisaron a las autoridades.
El perro presentaba heridas visibles y tuvo que ser trasladado de urgencia a una clínica veterinaria para recibir tratamiento inmediato.
El collar se había incrustado en la piel
Durante la inspección, los agentes comprobaron que el animal llevaba colocado un collar de castigo con púas metálicas.
Según la investigación:
- El uso prolongado del dispositivo había provocado lesiones severas.
- Parte del collar llegó a incrustarse en la piel del cuello.
- El estado del animal evidenciaba un sufrimiento continuado.
Este tipo de collares están prohibidos por la normativa vigente de bienestar animal.
El dueño, investigado por maltrato animal
Tras identificar al propietario y recopilar el informe veterinario correspondiente, el SEPRONA abrió diligencias contra el titular del perro como presunto autor de un delito de maltrato animal.
La documentación ya ha sido remitida al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Torrevieja, que continuará con el procedimiento judicial.
Debate creciente sobre los collares de castigo
El caso vuelve a poner el foco sobre el uso de collares coercitivos y de castigo en animales domésticos, especialmente aquellos que incorporan púas o sistemas de presión.
Las organizaciones de protección animal llevan años reclamando un mayor control sobre estos dispositivos, al considerar que pueden provocar:
- Dolor físico.
- Estrés y ansiedad.
- Lesiones permanentes.
- Problemas de comportamiento en los animales.
La legislación de bienestar animal endureció recientemente las restricciones sobre herramientas consideradas dañinas para mascotas.