El brote de hantavirus relacionado con el crucero MV Hondius ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que siempre genera inquietud: ¿qué hace realmente peligroso a un virus?
La respuesta no siempre está en la mortalidad.
A lo largo de la historia, los virus que más víctimas han causado no han sido necesariamente los más letales, sino los que mejor se propagaban entre personas.
Índice de contenidos
Los virus más mortales… pero menos contagiosos
Existen virus extremadamente agresivos que tienen una mortalidad altísima, pero que afortunadamente se transmiten con dificultad.
La rabia: el virus más letal conocido
Rabia sigue siendo el virus con mayor tasa de mortalidad del mundo.
Cuando aparecen los síntomas, mata en prácticamente el 99% de los casos.
Sin embargo, necesita transmisión directa mediante mordeduras o saliva infectada, lo que limita enormemente su expansión.
Ébola y Marburgo: fiebres hemorrágicas devastadoras
Otros ejemplos son:
- Enfermedad por el virus del Ébola
- Enfermedad por el virus de Marburgo
Dependiendo de la cepa, pueden alcanzar tasas de mortalidad de hasta el 90%.
Provocan hemorragias internas severas y requieren un contacto muy estrecho para transmitirse.
El hantavirus de los Andes: muy agresivo, pero poco transmisible
La cepa Andes del Hantavirus, vinculada al actual brote investigado en el Hondius, entra también en ese grupo de virus muy agresivos.
Puede alcanzar mortalidades cercanas al 50% en algunos brotes.
La diferencia es que esta variante concreta sí puede transmitirse entre personas, algo muy poco habitual en los hantavirus.
Aun así, los expertos insisten en que su capacidad de contagio sigue siendo baja y requiere contactos estrechos y prolongados.
Los verdaderamente peligrosos: los que se propagan rápido
La historia demuestra que los virus más devastadores suelen ser los que combinan:
- Alta capacidad de transmisión
- Síntomas inicialmente leves o difíciles de detectar
- Movilidad internacional
La gripe: el virus que más ha matado
Gripe continúa siendo uno de los virus más mortíferos de la historia moderna.
Su letalidad ronda apenas el 0,1%, pero su enorme facilidad para transmitirse ha provocado pandemias gigantescas durante siglos.
COVID-19 y la expansión global
COVID-19 tuvo una mortalidad mucho menor que el ébola o la rabia, situada aproximadamente entre el 1% y el 3% en las primeras fases.
Sin embargo, logró expandirse por todo el planeta en cuestión de semanas y provocó más de 15 millones de muertes directas e indirectas según estimaciones internacionales.
El sarampión: uno de los virus más contagiosos del planeta
Sarampión tiene una mortalidad relativamente baja en países desarrollados.
Pero es muchísimo más contagioso que el COVID.
Antes de la vacunación masiva causó decenas de millones de muertes, especialmente infantiles.
La Organización Mundial de la Salud alerta actualmente del descenso de vacunación en algunas regiones del mundo, especialmente por problemas de suministro y el auge del movimiento antivacunas.
La viruela: el peor virus de la historia
Viruela sigue siendo considerada el virus más devastador jamás conocido.
Combinaba:
- Alta mortalidad
- Elevadísima capacidad de contagio
- Ausencia inicial de inmunidad
Se calcula que mató entre 300 y 500 millones de personas.
Fue erradicada oficialmente en 1980 gracias a la vacunación global, convirtiéndose en la única enfermedad humana eliminada completamente.
El virus aún existe en laboratorios
Aunque la viruela desapareció del mundo real, todavía se conservan muestras oficiales del virus vivo en dos laboratorios de máxima seguridad:
- Centers for Disease Control and Prevention
- Un laboratorio estatal de alta seguridad en Rusia
Una decisión que sigue generando debate internacional décadas después.