La Comunitat Valenciana da un paso decisivo hacia uno de los mayores avances tecnológicos en la lucha contra el cáncer. Tras 17 meses de obras altamente especializadas, el futuro centro de protonterapia del Hospital La Fe afronta su última fase antes de recibir el acelerador de partículas que permitirá tratar tumores con una precisión sin precedentes.
La construcción del futuro centro de protonterapia de la Comunitat Valenciana ya entra en su recta final. Después de casi año y medio de trabajos marcados por una enorme complejidad técnica, el edificio está a punto de alcanzar el denominado “edificio listo”, el hito que permitirá iniciar la instalación del sofisticado equipo médico que utilizará protones para combatir distintos tipos de cáncer.
Ubicado junto al Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València, el nuevo complejo se convertirá en uno de los centros más avanzados de España para el tratamiento oncológico de alta precisión.
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Una tecnología que reduce el daño sobre los tejidos sanos
La protonterapia representa una evolución respecto a la radioterapia convencional. En lugar de utilizar fotones, emplea haces de protones capaces de concentrar prácticamente toda su energía en el punto exacto donde se encuentra el tumor.
Esta precisión permite reducir considerablemente la radiación que reciben los tejidos sanos que rodean la lesión, una ventaja especialmente importante en pacientes pediátricos y en tumores localizados cerca de órganos especialmente sensibles.
Un edificio construido con precisión milimétrica
Las características del acelerador de partículas han obligado a ejecutar una de las obras hospitalarias más complejas realizadas hasta la fecha en la Comunitat Valenciana.
El edificio, con una superficie de 5.500 metros cuadrados, incorpora enormes estructuras de protección diseñadas para contener la radiación generada durante los tratamientos.
Entre sus elementos más destacados se encuentran:
- Muros de hormigón de entre 2,5 y 3 metros de espesor.
- Correcciones constructivas de apenas unos milímetros para cumplir las especificaciones del fabricante.
- Sistemas capaces de garantizar 24 horas de autonomía eléctrica mediante grupos electrógenos y depósitos adicionales de combustible.
Todo ello permitirá mantener el funcionamiento del centro incluso en caso de un corte prolongado del suministro eléctrico.
Un centro preparado para la atención especializada
Las instalaciones se distribuyen en tres niveles diferenciados.
La planta baja albergará la actividad asistencial, con consultas y salas de espera adaptadas para pacientes adultos e infantiles.
El sótano concentrará la infraestructura técnica necesaria para el funcionamiento del acelerador de partículas, mientras que la planta superior estará destinada al personal especializado y a las labores de mantenimiento permanente.
El siguiente paso: instalar el acelerador de protones
Con la obra prácticamente finalizada, el proyecto afronta ahora una nueva etapa.
Antes de comenzar la actividad será necesario instalar el equipo de protonterapia y completar todas las autorizaciones exigidas por el Consejo de Seguridad Nuclear, un proceso que ya está siendo preparado por los servicios de Protección Radiológica.
Si se cumplen los plazos previstos, el objetivo es que los primeros pacientes puedan recibir tratamiento antes de que termine 2027.
Una inversión superior a los 50 millones de euros
La construcción del edificio supone una inversión de 21,5 millones de euros, asumida por la Generalitat Valenciana, que también financiará el mantenimiento de las instalaciones y el personal sanitario.
Por su parte, la Fundación Amancio Ortega ha aportado 29,04 millones de euros para la adquisición del acelerador de protones y todo su equipamiento tecnológico, dentro del programa nacional que ha permitido dotar al Sistema Nacional de Salud con diez equipos de protonterapia gracias a una inversión global de 280 millones de euros.
Con esta infraestructura, la Comunitat Valenciana se prepara para incorporar una de las terapias oncológicas más avanzadas del mundo, ofreciendo tratamientos de máxima precisión que permitirán mejorar la atención a pacientes con tumores complejos y reducir los efectos secundarios asociados a la radioterapia convencional.