Ecologistas en Acción, en representación de la Comissió Ciutat-Port, presenta un recurso contencioso-administrativo al considerar que los dragados y rellenos se están realizando sin una evaluación ambiental actualizada
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La ampliación norte del Puerto de Valencia vuelve a situarse en el centro de la batalla judicial y medioambiental. La asociación Ecologistas en Acción-CODA, en representación de la plataforma Comissió Ciutat-Port, ha presentado un recurso contencioso-administrativo contra la ejecución del proyecto al considerar que las obras se están desarrollando con importantes irregularidades ambientales y sin una evaluación adaptada a las modificaciones introducidas en el proyecto original.
El recurso, presentado el pasado 6 de julio, se dirige contra el denominado Proyecto Constructivo del Muelle de Contenedores de la Ampliación Norte del Puerto de Valencia y supone un nuevo capítulo en un conflicto que se prolonga desde hace años entre las administraciones y los colectivos ecologistas.
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Los ecologistas denuncian dragados sin evaluación ambiental
Según la denuncia, tras la DANA de octubre de 2024 comenzaron importantes trabajos de dragado y relleno en los puertos de Sagunto y Valencia para obtener materiales destinados a la construcción de la futura terminal de contenedores. Los colectivos ecologistas sostienen que estas actuaciones se están realizando sin una evaluación ambiental específica pese a afectar a espacios protegidos y especies sensibles.
La plataforma asegura haber advertido durante meses a todas las administraciones competentes sobre estos impactos sin obtener respuesta, motivo por el que finalmente ha optado por acudir a los tribunales.
Una Declaración de Impacto Ambiental de hace casi veinte años
Uno de los principales argumentos del recurso es que la Declaración de Impacto Ambiental vigente fue aprobada en 2007 y hacía referencia a un proyecto sustancialmente diferente al que actualmente se está ejecutando. Los ecologistas consideran que las modificaciones introducidas hacen necesaria una nueva evaluación ambiental completa.
Además, denuncian que el proyecto actualizado no especifica con claridad ni el volumen exacto de materiales necesarios ni los lugares de extracción de esos sedimentos para los rellenos previstos en la nueva terminal.
La futura infraestructura contempla la creación de una explanada de aproximadamente 137 hectáreas sobre la que posteriormente se desarrollará la actividad portuaria vinculada a la nueva terminal de contenedores.
Posibles afecciones a la Albufera y la Posidonia
La denuncia sostiene que los dragados ya han provocado episodios de turbidez y depósitos de sedimentos sobre espacios protegidos como el Parque Natural de l’Albufera y áreas marinas incluidas en la Red Natura 2000. Entre las especies potencialmente afectadas figuran las praderas de Posidonia y la Mantelina, especialmente sensibles a este tipo de alteraciones ambientales.
Los ecologistas aseguran disponer de imágenes satelitales y material gráfico que mostrarían la evolución de estas afecciones y la extensión de las plumas de sedimentos a lo largo de varios kilómetros del litoral valenciano.
Solicitan la paralización cautelar de las obras
El presentado solicita al tribunal la suspensión cautelar de las actuaciones hasta que se lleve a cabo una nueva evaluación ambiental ajustada al recurso actualmente en ejecución ya la normativa vigente.
La petición se apoya en diversa jurisprudencia nacional y europea sobre el carácter preventivo de las evaluaciones ambientales y la obligación de repetirlas cuando se producen modificaciones sustanciales en los proyectos inicialmente autorizados.
Asimismo, los recurrentes consideran que el análisis no debería limitarse únicamente a las obras, sino también al funcionamiento futuro de la terminal ya cuestiones como el incremento del tráfico marítimo, las emisiones contaminantes o el aumento del transporte pesado asociado a la actividad portuaria.
Nuevo episodio en un debate histórico
La ampliación norte del Puerto de Valencia lleva años generando un intenso debate político, económico y medioambiental entre quienes consideran la infraestructura clave para la competitividad logística del Mediterráneo y quienes alertan sobre sus posibles efectos sobre el litoral y los ecosistemas marinos.
Ahora será la justicia la que vuelva a pronunciarse sobre uno de los proyectos más controvertidos de las últimas décadas en Valencia.