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Servir un tinto a la temperatura adecuada puede cambiar por completo la experiencia y convertirlo en una opción perfecta incluso en los meses más calurosos
Con la llegada del verano, millones de consumidores cambian automáticamente el vino tinto por blancos, rosados o espumosos convencidos de que existen vinos “de invierno” y vinos “de verano”. Sin embargo, cada vez más expertos y bodegas defienden que esta clasificación responde más a una costumbre cultural que a una realidad enológica.
La clave, aseguran, no está en el tipo de vino, sino en la temperatura a la que se sirve. Un tinto correctamente refrescado puede resultar tan agradable en una terraza junto al mar como una copa de blanco bien frío.
El gran enemigo del vino tinto es el exceso de temperatura
Uno de los errores más frecuentes durante los meses de verano es servir el vino tinto a temperatura ambiente sin tener en cuenta que esa recomendación nació en una época en la que las viviendas europeas se mantenían entre los 16 y los 18 grados durante buena parte del año.
Hoy, una temperatura ambiente de 28 o 30 grados transforma completamente el comportamiento del vino en copa.
El alcohol gana protagonismo, los aromas pierden definición y desaparece parte del equilibrio que el elaborador ha buscado durante años de trabajo en el viñedo y en la bodega.
Los especialistas recuerdan que un gran vino servido demasiado caliente puede perder buena parte de su armonía y resultar mucho menos agradable al paladar.
La temperatura ideal para disfrutar de un tinto en verano
Frente a la idea tradicional de beber los tintos a temperatura ambiente, cada vez son más los profesionales que recomiendan servir muchos vinos tintos jóvenes y de perfil fresco entre los 12 y los 14 grados.
Esta ligera refrigeración permite potenciar la fruta, mejorar la sensación de frescura y equilibrar mejor el conjunto del vino sin ocultar su personalidad.
La diferencia puede resultar especialmente notable en variedades como el tempranillo, donde el control de la temperatura permite descubrir matices que pasan desapercibidos cuando el vino se sirve excesivamente caliente.
El auge de los tintos frescos y fáciles de beber
La evolución de los gustos de los consumidores y las nuevas tendencias gastronómicas están favoreciendo el crecimiento de vinos tintos más ligeros, frescos y versátiles, capaces de acompañar tanto carnes como pescados, arroces o cocina mediterránea durante todo el año.
Este cambio está rompiendo con muchas de las normas no escritas que durante décadas dominaron el consumo de vino en España.
La estacionalidad deja paso a una mayor libertad en la elección, donde el momento, la compañía y la temperatura pesan cada vez más que las antiguas etiquetas de “vino de invierno” o “vino de verano”.
Mantener la temperatura, el nuevo reto del verano
Precisamente por ello, algunas bodegas están apostando por nuevas soluciones para conservar el vino en condiciones óptimas durante comidas al aire libre, terrazas o jornadas de playa y piscina.
Entre las propuestas destacan las bolsas térmicas diseñadas específicamente para mantener la botella a la temperatura adecuada durante más tiempo, evitando que el calor del ambiente altere la experiencia de consumo.
Un tempranillo para romper los prejuicios
Entre los vinos que mejor representan esta nueva forma de entender el consumo destaca ASOMO, un tempranillo elaborado a partir de viñedos plantados en 1995 en La Horra, en la Ribera del Duero.
Su perfil fresco, afrutado y desenfadado lo convierte en una de las propuestas que mejor encajan con esta tendencia que reivindica el vino tinto también durante los meses más cálidos del año.
El fin de una vieja norma del vino
La cultura del vino evoluciona constantemente y muchas de las reglas que parecían inamovibles comienzan a desaparecer.
Si hace años resultaba impensable enfriar un vino tinto, hoy numerosos sumilleres consideran precisamente esa práctica una de las mejores formas de disfrutarlo durante el verano.
Quizá la verdadera pregunta ya no sea si existen vinos de verano o de invierno, sino si durante demasiado tiempo hemos estado bebiendo muchos tintos a la temperatura equivocada.