Pasear por la avenida María Cristina, entre la plaza del Ayuntamiento y el Mercado Central, supone recorrer uno de los puntos con mayor tránsito de peatones de Valencia. Miles de turistas cruzan cada día esta céntrica vía, pero un detalle llama cada vez más la atención: más de veinte locales comerciales permanecen cerrados en pleno corazón de la ciudad.
Lejos de ser casos aislados, las persianas bajadas se repiten en calles como San Ferran, Carabasses, En Gall, la plaza de la Merced o el entorno de la Lonja, donde numerosos establecimientos llevan meses, e incluso años, sin actividad.
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¿Por qué cierran negocios en una de las mejores ubicaciones de Valencia?
La respuesta no es sencilla. Según la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, detrás de esta situación confluyen varios factores.
Por un lado, los elevados precios de los alquileres dificultan la rentabilidad de muchos negocios. A ello se suman los costes de explotación, las exigencias urbanísticas para abrir determinados establecimientos y la incertidumbre que generan algunos proyectos inmobiliarios en marcha.
Ni siquiera el turismo garantiza el éxito
Muchos emprendedores piensan que abrir un negocio en pleno centro histórico asegura una gran facturación, pero la realidad es distinta.
Comerciantes de la zona explican que el turismo no siempre se traduce en ventas. De hecho, algunos aseguran que julio y agosto son sus peores meses, ya que buena parte de su clientela habitual es valenciana y abandona la ciudad durante las vacaciones.
Mientras tanto, miles de visitantes recorren estas calles sin llegar a convertirse en clientes de muchos de los comercios tradicionales.
Locales que duran apenas unos meses
Algunos establecimientos han conseguido abrir recientemente, pero su vida ha sido muy corta.
Es el caso de un negocio de café colombiano situado junto a la Lonja, que cerró apenas unos meses después de inaugurarse. Otros locales, como antiguos bazares o cafeterías, llevan años con la persiana bajada pese a encontrarse en enclaves privilegiados.
Paradójicamente, varios comerciantes aseguran que los propietarios encuentran rápidamente nuevos interesados en alquilar los bajos, aunque muchos proyectos terminan fracasando al poco tiempo.
Un edificio pendiente de convertirse en hotel
Uno de los ejemplos más visibles se encuentra en la esquina de María Cristina con San Vicente, donde un edificio permanece cubierto por lonas mientras avanza el proyecto para transformarlo en un hotel.
La mayoría de sus locales han cesado la actividad y solo continúa abierto Calzados Gaspar, gracias a un contrato de alquiler vitalicio reconocido por los tribunales.
Un síntoma de los cambios del centro histórico
La imagen de más de veinte locales vacíos en una de las calles más transitadas de Valencia refleja la transformación que vive el comercio del centro histórico. Aunque el turismo continúa creciendo, muchos pequeños negocios encuentran cada vez más dificultades para mantenerse abiertos en un entorno donde el precio de los alquileres, la evolución del consumo y los nuevos usos urbanos están cambiando el paisaje comercial de la ciudad.