Temperaturas superiores a 30 grados, vientos de más de 30 kilómetros por hora y una humedad inferior al 30%. La combinación de estos tres factores, conocida como la regla del 30-30-30, convierte cualquier incendio forestal en una amenaza de gran magnitud. Los expertos advierten de que la Comunitat Valenciana registra una media de diez jornadas con estas condiciones durante el verano.
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¿Qué es la regla del 30-30-30?
La denominada regla del 30-30-30 describe uno de los escenarios meteorológicos más peligrosos para la propagación de incendios forestales. Se produce cuando coinciden al mismo tiempo:
- Temperaturas superiores a 30 ºC.
- Vientos de más de 30 kilómetros por hora.
- Humedad relativa inferior al 30%.



Cuando estos tres elementos coinciden, el fuego puede avanzar con enorme rapidez y resultar muy difícil de controlar.
El viento de poniente, el gran enemigo del verano
Según explica José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la AEMET en la Comunitat Valenciana, estas situaciones suelen estar asociadas a las conocidas ponentadas, episodios de viento de poniente muy cálido, seco y persistente.
Aunque estos episodios no son muy frecuentes en verano, cada año suelen registrarse alrededor de diez jornadas especialmente críticas:
- 3 días en mayo.
- 1 en junio.
- 1 en julio.
- 1 en agosto.
- 3 en septiembre.
Si se incluye octubre, la cifra asciende hasta unas 15 jornadas con condiciones muy favorables para los incendios.
La combinación que provoca los grandes incendios
Los expertos destacan que el mayor riesgo aparece cuando las altas temperaturas y la sequía coinciden con un episodio de viento de poniente que sopla tanto de día como de noche.
En esas circunstancias:
- El combustible vegetal está extremadamente seco.
- El viento alimenta continuamente las llamas.
- El fuego puede propagarse a gran velocidad.
- Las labores de extinción se complican considerablemente.
Los grandes incendios de la Comunitat comparten el mismo patrón
Muchos de los incendios forestales más devastadores registrados en la Comunitat Valenciana se produjeron bajo estas condiciones meteorológicas.
Entre ellos destacan:
- Los incendios de julio de 1994, que causaron 14 fallecidos y arrasaron cerca de 140.000 hectáreas.
- Los grandes fuegos de Cortes de Pallás y Andilla en 2012.
- Los incendios de Vall d’Ebo y Bejís durante el verano de 2022.
Todos ellos coincidieron con olas de calor y fuertes vientos de poniente.
No todos los incendios necesitan la regla del 30-30-30
José Ángel Núñez recuerda que también pueden producirse incendios importantes sin que se cumplan exactamente estas condiciones.
Es el caso de los incendios de:
- Artana (2016).
- Llutxent (2018).
- Villanueva de Viver (2023).
- Montitxelvo (2023).
En estos casos, la sequía acumulada y los fuertes vientos fueron igualmente determinantes, aunque las temperaturas no alcanzaran valores tan extremos.
El riesgo sigue siendo muy elevado
Los especialistas insisten en que la combinación de sequía prolongada, vegetación muy seca y episodios de viento cálido convierte a la Comunitat Valenciana en un territorio especialmente vulnerable durante los meses de verano.
Por ello, recuerdan la importancia de extremar las precauciones, evitar cualquier actividad que pueda provocar una chispa y respetar todas las restricciones cuando el riesgo de incendios alcanza el nivel extremo.