Las actuaciones se desarrollarán en los ríos Turia y Magro y en los barrancos de Poio y Picassent, ámbitos cuya competencia corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Los trabajos comenzarán el próximo mes e incluirán la sustitución de la caña por vegetación autóctona.
La Generalitat Valenciana invertirá 56,5 millones de euros para eliminar la caña invasora en algunas de las zonas más afectadas por la dana y mejorar la capacidad de respuesta de cauces y barrancos ante futuros episodios de lluvias intensas.
Las intervenciones se concentrarán en los ríos Turia y Magro y en los barrancos de Poio y Picassent, espacios cuya gestión corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
El objetivo no será únicamente retirar la vegetación invasora, sino sustituirla progresivamente por flora autóctona, más adaptada al territorio y con un comportamiento más favorable ante inundaciones, incendios y periodos de sequía.
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La Generalitat actuará en cauces de competencia estatal
El proyecto ha sido presentado como una actuación prioritaria dentro de la recuperación de las zonas castigadas por la dana.
Desde la Generalitat remarcan, no obstante, que la eliminación de esta vegetación en estos cauces corresponde competencialmente a la Confederación Hidrográfica del Júcar.
El comisionado de Recuperación de la Generalitat, Raúl Mérida, ha explicado que la expansión de la caña se ha convertido en un problema ambiental y también de seguridad.
Según Mérida, las dificultades para controlar esta especie han provocado que con el paso del tiempo ocupe cada vez más superficie en ríos y barrancos.
Por qué la caña invasora supone un problema
La presencia masiva de cañaverales puede tener consecuencias en diferentes escenarios.
Por una parte, la caña consume grandes cantidades de agua, lo que agrava su impacto durante periodos de sequía.
También es una vegetación altamente inflamable, por lo que puede favorecer la propagación del fuego cuando se producen incendios.
En situaciones de avenida, los restos vegetales pueden acumularse en determinados puntos y generar un efecto presa, dificultando la circulación natural del agua y aumentando el riesgo de obstrucciones.
Además, su expansión desplaza a especies autóctonas y modifica los ecosistemas de ribera.
Sustitución por especies autóctonas
La actuación prevista no consistirá simplemente en cortar o retirar la caña.
La Generalitat plantea sustituirla por vegetación propia de los ecosistemas fluviales valencianos, con el objetivo de recuperar las riberas y dificultar que la especie invasora vuelva a extenderse.
Estas plantas autóctonas están mejor adaptadas al régimen de lluvias y a las condiciones ambientales del territorio y presentan, en general, un comportamiento más favorable ante episodios de riada.
La intervención busca, por tanto, combinar la reducción del riesgo con la renaturalización de los cauces.
Los trabajos comenzarán el próximo mes
Según la planificación anunciada, las primeras actuaciones comenzarán el próximo mes.
Los 56,5 millones se destinarán a diferentes tramos de los ríos Turia y Magro y a los barrancos de Poio y Picassent, algunos de los cauces que adquirieron mayor protagonismo durante la dana.
El barranco de Poio, en particular, se ha convertido en uno de los puntos centrales de los proyectos de reconstrucción y prevención de inundaciones después de los daños sufridos.
Una especie difícil de erradicar
Uno de los principales problemas de la caña invasora es su enorme capacidad de reproducción.
Aunque se realicen limpiezas superficiales, los rizomas que permanecen bajo tierra pueden volver a generar nuevos brotes, de modo que su eliminación requiere actuaciones continuadas y técnicas específicas.
Mérida ha señalado que durante años se realizaron trabajos de limpieza, pero que la capacidad de expansión de la planta acabó dificultando enormemente su control.
De ahí que el nuevo proyecto pretenda ir más allá de las retiradas puntuales y aplicar una estrategia de eliminación y sustitución vegetal a mayor escala.
Prevención ante nuevas inundaciones
La intervención se enmarca también en el debate sobre la limpieza, conservación y adaptación de barrancos y cauces después de la dana.
La retirada de vegetación invasora no elimina por sí sola el riesgo de inundación, pero sí puede contribuir a mejorar el funcionamiento hidráulico de determinados puntos y reducir la acumulación de material vegetal durante grandes avenidas.
La Generalitat destinará así 56,5 millones de euros a una actuación que combina recuperación ambiental y prevención, con el foco puesto en cuatro ámbitos especialmente sensibles: Turia, Magro, Poio y Picassent.