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José Luis Ábalos se unió en 2015 a Joan Baldoví, Marta Torrado y Ricardo Sixto para reclamar que la paella tuviera su propio emoticono; la campaña valenciana terminó conquistando a Unicode y llevando el plato a los móviles de todo el mundo
Mucho antes de convertirse en ministro de Fomento y posteriormente de Transportes, José Luis Ábalos protagonizó una imagen política bastante diferente a las que marcarían después su trayectoria pública: apareció en las escalinatas del Congreso de los Diputados defendiendo que la paella valenciana tuviera su propio emoji.
Ocurrió el 11 de marzo de 2015.
Aquel día, diputados valencianos de formaciones enfrentadas habitualmente en el Parlamento dejaron temporalmente sus diferencias a un lado para apoyar una reivindicación gastronómica que había nacido en Valencia y comenzaba a adquirir una enorme repercusión en las redes sociales.


En las fotografías de aquella jornada aparecen representantes del PSOE, PP, Compromís e Izquierda Plural junto a una paella y delante de los leones del Congreso.
Entre ellos estaba Ábalos.
Y lo que entonces podía parecer simplemente una divertida campaña publicitaria terminó consiguiendo algo que millones de personas utilizan actualmente:
🥘
El emoji de la paella.
Ábalos, Baldoví, Torrado y Sixto, juntos por la paella
La campaña consiguió aquel 11 de marzo una imagen política poco habitual.
El socialista José Luis Ábalos, el diputado de Compromís-Equo Joan Baldoví, la popular Marta Torrado y Ricardo Sixto, de Izquierda Plural, participaron en el acto celebrado en el Congreso para apoyar la incorporación de la paella al lenguaje de los emojis.
La jornada coincidió con una iniciativa relacionada con el Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca, que permitió degustar en los restaurantes del Congreso una paella preparada siguiendo la receta del certamen.
Baldoví, que había sido alcalde de Sueca, aprovechó la ocasión para llevar hasta la Cámara Baja la campaña #PaellaEmoji.
El resultado fue una escena difícil de repetir en otros asuntos: representantes de diferentes partidos defendiendo conjuntamente la misma causa.
La Cadena SER habló directamente de un «apoyo unánime» y destacó que la paella había conseguido ofrecer una imagen poco habitual de los grupos políticos unidos alrededor de una misma propuesta.
Una paella con uno de los leones del Congreso
Las fotografías tenían además una protagonista muy particular.
Junto a los políticos apareció una paella decorada con la imagen de uno de los leones del Congreso de los Diputados.
La obra había sido realizada por Teresa Roig, conocida por elaborar composiciones artísticas utilizando el arroz como soporte.
Roig ya había realizado anteriormente paellas con imágenes de personajes políticos, entre ellos Rita Barberá y José María Aznar.
Aquella paella con el león del Congreso se convirtió en una de las imágenes de la campaña.
Pero el emoji todavía no existía
Este detalle es importante.
Cuando Ábalos y el resto de diputados posaron en Madrid, el emoji de la paella todavía no existía.
Ni siquiera estaba asegurado que fuera aceptado.
La campaña trataba precisamente de convencer a los responsables del estándar internacional de emojis de que el plato valenciano tenía suficiente relevancia cultural y popular como para incorporarse a los teclados digitales.
Y conseguirlo resultaba bastante más complicado de lo que podía parecer.
Eugeni Alemany y La Fallera llevaron la campaña mucho más lejos
La historia había comenzado meses antes.
La campaña estuvo impulsada por Arroz La Fallera, con el humorista valenciano Eugeni Alemany convertido en uno de sus principales rostros.
La propuesta formal para incorporar la paella fue registrada ante Unicode a comienzos de 2015.
Alemany convirtió la reivindicación en una auténtica cruzada.
La campaña llegó a Silicon Valley y buscó llamar la atención de las grandes empresas tecnológicas y de las personas relacionadas con el desarrollo y utilización de los emojis.
El objetivo era demostrar que la paella no era únicamente un plato regional, sino un elemento gastronómico reconocible internacionalmente.
#PaellaEmoji se convirtió en fenómeno viral
El 11 de marzo de 2015, precisamente el día del acto del Congreso, se produjo uno de los grandes impulsos de la campaña.
Entre las 9:00 y las 11:00 horas, el hashtag #PaellaEmoji apareció en más de 3.500 tuits y se situó entre las tendencias de Twitter en España.
El movimiento terminó acumulando una enorme repercusión en internet.
El País recogió posteriormente que la campaña había alcanzado cerca de 120 millones de impresiones en redes sociales y había atraído a marcas y organizaciones de diferentes sectores.
La reivindicación había dejado de ser una ocurrencia.
Julio de 2015: Unicode acepta estudiar la paella
El siguiente gran paso llegó el 30 de julio de 2015.
Unicode aceptó oficialmente la paella como candidata para incorporarse a su catálogo.
La popularidad alcanzada por la campaña y la demanda generada alrededor del símbolo fueron factores importantes para superar aquella primera selección.
Pero apareció un problema.
Técnicamente no se llamaría «paella».
Su denominación internacional sería:
Shallow Pan of Food.
Es decir, algo parecido a «sartén poco profunda con comida».
Para los valencianos, naturalmente, aquello era una paella.
Y entonces apareció el «arroz con cosas»
Cuando parecía que la batalla estaba prácticamente ganada surgió una segunda polémica.
Uno de los diseños difundidos para representar el futuro emoji contenía ingredientes que provocaron rechazo entre los defensores de la receta valenciana.
Había elementos como gambas, guisantes y otros ingredientes alejados de la propuesta tradicional.
La reacción fue inmediata.
La campaña que había luchado por conseguir un emoji comenzó entonces otra batalla: evitar que el símbolo internacional de la paella terminara representando lo que en Valencia se denomina popularmente «arroz con cosas».
En enero de 2016, Emojipedia modificó su representación y pasó a mostrar ingredientes vinculados a la paella valenciana, como pollo, conejo, ferradura y garrofó.
La campaña celebró otra victoria.
18 de mayo de 2016: objetivo conseguido
La confirmación definitiva llegó en mayo de 2016.
Unicode dio luz verde al nuevo emoji y la paella pasó a formar parte de los 72 nuevos símbolos previstos para Unicode 9.0.
Habían transcurrido catorce meses desde aquella fotografía de Ábalos y el resto de diputados en las escalinatas del Congreso.
Lo que comenzó como una campaña valenciana había conseguido superar el proceso internacional de Unicode.
La paella estaba camino de millones de teléfonos.
El 🥘 llegó finalmente a los móviles
La aprobación técnica no significaba que el símbolo apareciera inmediatamente en todos los dispositivos.
Cada compañía tenía que adaptar el emoji a sus sistemas.
Twitter comenzó a incorporarlo durante el verano de 2016 y progresivamente fueron haciéndolo Google, Microsoft, Samsung y otras plataformas.
En diciembre llegó a los iPhone con iOS 10.2.
El 13 de diciembre de 2016, el emoji ya estaba disponible de manera generalizada en los principales sistemas y la campaña pudo darse prácticamente por concluida.
Hoy está reconocido oficialmente dentro de Unicode 9.0 y Emoji 3.0.
Una fotografía curiosa de la historia política valenciana
Vista más de una década después, aquella imagen tiene un valor especialmente curioso.
José Luis Ábalos todavía no había sido ministro. Joan Baldoví continuaba desarrollando su carrera en el Congreso. Y políticos de cuatro espacios ideológicos diferentes podían aparecer juntos defendiendo algo tan valenciano como una paella.
No discutían aquel día sobre presupuestos, infraestructuras, financiación autonómica o gobiernos.
Querían un dibujo de una paella en el teléfono móvil.
Y lo consiguieron.
La próxima vez que alguien escriba 🥘 en WhatsApp, quizá no sepa que detrás de ese pequeño símbolo hubo viajes a Silicon Valley, campañas multitudinarias en redes sociales, una batalla contra el «arroz con cosas» y hasta diputados valencianos posando con una paella delante de los leones del Congreso.
Entre ellos, José Luis Ábalos.
Una de las fotografías más insólitas de una campaña que empezó casi como una broma y terminó colocando un pequeño pedazo de la gastronomía valenciana en los teléfonos de todo el planeta.



