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Mohamed Serrar, de 31 años, todavía no puede declarar ante la Guardia Civil y presenta problemas de visión en un ojo; la investigación trata las dos agresiones como posibles delitos de odio
Mohamed Serrar, el joven de 31 años agredido el pasado sábado en Tavernes de la Valldigna, evoluciona favorablemente después de ser intervenido por las graves lesiones sufridas en la mandíbula. Continúa ingresado en el Hospital Clínico de Valencia y todavía no ha podido prestar declaración ante la Guardia Civil debido a las consecuencias de la operación.
La intervención fue necesaria por una fractura de mandíbula en tres puntos. Según la información facilitada este sábado, la operación ha salido bien y el joven asegura encontrarse mejor que el día anterior.
Todavía no puede hablar con la Guardia Civil
Las lesiones y la reciente intervención impiden por ahora que Mohamed pueda hablar.
Esta circunstancia ha obligado a aplazar su declaración ante los investigadores de la Guardia Civil, que esperan a que su evolución médica permita tomarle testimonio sobre lo sucedido.
A las lesiones en la mandíbula se añade un problema de visión en uno de sus ojos. Los médicos confían en que la recuperación continúe progresivamente después de una intervención que, según la información disponible, se desarrolló satisfactoriamente.
Sigue teniendo miedo a posibles represalias
Su estado anímico también ha experimentado una ligera mejoría.
Tras la agresión, Mohamed manifestó sentir un intenso temor por lo ocurrido. Ahora se encuentra con más fuerzas, aunque continúa preocupado por posibles represalias del grupo que presuntamente participó en la agresión.
Ese temor no se limita a la víctima.
Un testigo directo de los hechos ha pedido que no se muestre públicamente su rostro porque teme consecuencias para su familia. Según su testimonio, los presuntos participantes serían ocho jóvenes de entre 18 y 21 años conocidos en el municipio.
“Era como una cacería humana”
El testigo que auxilió a Mohamed después de la agresión sostiene que el joven fue perseguido por el grupo antes de recibir la paliza.
“Era como una cacería humana”, ha relatado al describir lo ocurrido.
Este testimonio rechaza además que el origen del episodio estuviera relacionado con un conflicto previo con una chica y sostiene que Mohamed se encontraba en unas condiciones físicas que le impedían prácticamente defenderse.
La Guardia Civil investiga posibles delitos de odio
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre las dos agresiones ocurridas en Tavernes de la Valldigna y trabaja con las imágenes disponibles para identificar a los participantes.
Por el momento no se ha producido ninguna detención.
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha confirmado que los hechos se investigan como posibles delitos de odio y ha expresado su “condena absoluta” a las agresiones.
El caso continúa así con dos frentes abiertos: la recuperación de Mohamed en el Hospital Clínico y una investigación policial que trata de identificar a los presuntos participantes en las agresiones.



