La Delegación del Gobierno considera incompatible por seguridad el disparo con las tiendas instaladas en la plaza del Ayuntamiento. Los acampados aceptan moverlas para permitir la Procesión Cívica, pero mantienen la protesta, mientras el sector pirotécnico reclama que se garantice la celebración.
La celebración del 9 d’Octubre en Valencia llega a sus horas decisivas con una incógnita que continúa sin resolverse: ¿habrá finalmente mascletà en la plaza del Ayuntamiento?
Las posiciones están cada vez más definidas. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, considera que la permanencia de la acampada por la vivienda hace incompatible el disparo por razones de seguridad y descarta que la Policía Nacional intervenga para desalojar a los manifestantes.
La alcaldesa, María José Catalá, mantiene, por su parte, que trasladar el espectáculo a otro emplazamiento no es una alternativa.
«La mascletà o se hace en la plaza del Ayuntamiento o no se puede hacer».
Entre ambas posiciones se encuentran los participantes en la protesta, que están dispuestos a reorganizar las tiendas para permitir el desarrollo de la Procesión Cívica, pero no contemplan levantar definitivamente la acampada.
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Bernabé descarta un desalojo policial
La delegada del Gobierno sostiene que en estos momentos no concurren las circunstancias para ordenar el levantamiento de la acampada.
Bernabé defiende que los participantes están ejerciendo el derecho fundamental de reunión y considera que corresponde a los propios manifestantes decidir cuándo ponen fin a la protesta.
Por tanto, no contempla una intervención de la Policía Nacional destinada a vaciar la plaza para permitir el disparo.
La Delegación sí se ha comprometido a colaborar para garantizar la seguridad de aquellos actos del 9 d’Octubre que puedan desarrollarse junto a la acampada.
La Procesión Cívica sí podría celebrarse
Aquí existe más margen para el acuerdo.
Los acampados han mostrado su disposición a mover y reorganizar las tiendas para dejar el espacio necesario al paso de la Procesión Cívica.
La bajada de la Real Senyera desde el balcón del Ayuntamiento y el posterior recorrido podrían, por tanto, desarrollarse con medidas específicas de seguridad.
Los manifestantes mantienen, sin embargo, una línea roja: reorganizar la acampada no significa ponerle fin.
El gran problema es la mascletà
La situación cambia cuando se habla de pólvora.
Una mascletà exige importantes perímetros de seguridad alrededor de la zona de disparo y unas condiciones muy diferentes a las necesarias para el paso de una procesión.
Bernabé sostiene que, si la acampada permanece en las condiciones actuales, el espectáculo pirotécnico no puede celebrarse con garantías de seguridad.
Catalá, sin embargo, rechaza buscar otro emplazamiento y defiende que la mascletà del 9 d’Octubre debe dispararse en la plaza del Ayuntamiento.
El resultado es un bloqueo: si las tiendas permanecen y no existe una solución técnica que permita cumplir las distancias de seguridad, la mascletà podría finalmente no celebrarse.
Los pirotécnicos entran en el conflicto
El sector pirotécnico ha elevado además la presión sobre la Delegación del Gobierno.
Las principales asociaciones del sector reclaman que se pongan «todos los medios» necesarios para garantizar la seguridad y permitir el disparo previsto después de la Procesión Cívica y la ofrenda a Jaume I.
También solicitan seguridad jurídica y la recuperación del uso público de la plaza, llegando a advertir sobre posibles responsabilidades derivadas de la situación.
48 horas de conversaciones
Bernabé asegura que mantiene contactos con Catalá y que durante las últimas 48 horas se ha estado dialogando con las diferentes partes para intentar encontrar una solución.
A pocas horas de la celebración, el escenario queda dividido en dos.
La Procesión Cívica y la bajada de la Senyera tienen posibilidades de desarrollarse gracias a la reorganización de la acampada.
La mascletà sigue en el aire.
Y las posiciones continúan alejadas: los acampados no quieren abandonar la plaza, Bernabé descarta un desalojo policial y Catalá sostiene que la mascletà no tiene otro escenario posible fuera de la plaza del Ayuntamiento.






