Un hombre ha aceptado este miércoles una condena de dos años de prisión por empujar a su hijo de 13 años contra una pared durante una discusión y provocarle una fractura craneal con hemorragia. Además, deberá indemnizar al menor con 52.739 euros por las lesiones y secuelas sufridas.
La conformidad se ha producido en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia, donde el acusado ha reconocido los hechos, lo que ha permitido rebajar la pena solicitada inicialmente por la Fiscalía, que era de cinco años y medio de prisión por un delito de lesiones con la agravante de parentesco.
Una discusión que acabó en hospitalización
Los hechos ocurrieron la noche del 27 de abril de 2022 en el domicilio familiar, en una localidad de la comarca de l’Horta Sud. Según el relato judicial, tras una discusión entre padre e hijo, el menor se encerró en el baño para llamar a su madre.
En ese momento, el hombre empujó al niño contra la pared. El menor se golpeó en la cabeza, cayó al suelo sobre el lado izquierdo y permaneció inconsciente durante varios minutos.
Pese a la gravedad del golpe, el padre no lo trasladó al hospital hasta la mañana siguiente. Los médicos le diagnosticaron una fractura craneal con hemorragia, lesiones que requirieron intervención quirúrgica y posteriores tratamientos de logopedia y rehabilitación neuronal.
Un año de recuperación
El menor necesitó 365 días para recuperarse de las lesiones sufridas. La sentencia recoge que las secuelas justifican la indemnización fijada en más de 52.000 euros.
Al tratarse de un juicio por conformidad, la pena queda fijada en dos años de prisión tras la admisión de los hechos por parte del acusado y la aplicación de la atenuante correspondiente, aunque se mantiene la agravante de parentesco por tratarse de su propio hijo.
La resolución pone fin al procedimiento penal tras casi cuatro años desde los hechos.