ACNUR distribuye ayuda a los iraquíes que huyen de los ataques en Nínive




 

© ACNUR/ E.Colt. ACNUR ha distribuido ayuda humanitaria en las proximidades de Duhok, en la región del kurdistán iraquí. Decenas de miles de personas han huido a esta región desde el fin de semana.

© ACNUR/ E.Colt. ACNUR ha distribuido ayuda humanitaria en las proximidades de Duhok, en la región del kurdistán iraquí. Decenas de miles de personas han huido a esta región desde el fin de semana.

ERBIL, Irak, 5 de agosto de 2014 (ACNUR/UNHCR) – La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha empezado a distribuir ayuda de emergencia a las miles de personas desplazadas a causa del último estallido de violencia en la provincia de Nínive, al norte de Irak.

 Funcionarios de la región del kurdistán iraquí indicaron queunas 30.000 personas (6.600 familias) han huido de los combates que se iniciaron el fin de semana entre fuerzas de la etnia kurda y grupos de la oposición armados, los cuales, según la información disponible, capturaron a los miembros de tres comunidades.

Según el gobierno iraquí, hasta 200.000 personas podrían haber huido de Sinjar y algunas han buscado refugio en una región montañosa. El personal de ACNUR también informa de que unos 3.000 iraquíes procedentes de la provincia occidental de Nínive huyeron a Siria durante el fin de semana. ACNUR está intentando ayudarles a obtener autorización para regresar a la región del kurdistán iraquí.

Muchos de los desplazados internos iraquíes se han refugiado en casas de amigos o parientes en la provincia de Dohuk, en el kurdistán iraquí, pero unas 14.000 personas se han trasladado al campamento de tránsito de Bajet-Kandela, situado en las proximidades de la frontera siria, que anteriormente estaba vacío. El campamento se construyó hace un año para acoger temporalmente a los refugiados sirios y ahora vuelve a estar lleno.

Desde el pasado domingo, ACNUR ha estado proporcionando a las familias artículos de emergenciacomo colchones, edredones, jabón y otros materiales de ayuda, y tiene previsto enviar más tiendas a las zonas de acogida en los próximos días.

El lunes, ACNUR envió 1.000 paquetes de materiales de emergencia para cubrir las necesidades urgentes en Shariya, ciudad situada a 50 kilómetros al este de la frontera siria, en la que se concentra el mayor número de los desplazados iraquíes recién llegados. Esta semana se enviarán otras 2.000 tiendas familiares y 6.000 paquetes de materiales de emergencia para ayudar a estas 15.000 personas. Las autoridades locales han reservado un terreno para instalar un nuevo campamento con el fin de hacer frente a esta afluencia.

ACNUR y sus socios están vigilando los tres principales puntos de paso desde Nínive hacia las provincias de Dohuk y Erbil, en el kurdistán iraquí.

El personal de la Agencia de la ONU para los Refugiados también ha observado que en los últimos éxodos había un gran número de personas pertenecientes a minorías étnicas, como yazidíes, chabaquíes, armenios y turcomanos chiíes, así como cristianos y árabes chiíes. Algunos de ellos se han visto obligados a desplazarse varias veces. 

El pasado lunes, un grupo de 400 turcomanos iraquíes se econtraba a medio camino entre Mosul, ciudad situada al norte del país y tomada por las milicias combatientes, y Erbil, después de haber huido de los últimos combates en Mosul. Algunos de ellos dijeron a los oficiales de protección de ACNUR que habían escapado por miedo a ser secuestrados y a la violencia que se está produciendo contra algunas minorías étnicas.

Ahmed*, perteneciente a la etnia turcomana y padre de ocho hijos, explicó al ACNUR en el puesto de control de Khazair, entre Mosul y Erbil, que él y otros miembros de su comunidad habían huido por primera vez hacía dos meses de su comunidad agrícola, en las proximidades de Mosul, después de que los grupos armados de la oposición tomaran el control de la ciudad. Y el pasado domingo se desplazaron de nuevo al enterarse de que los grupos estaban avanzando en su misma dirección.

Ahmed tenía un negocio próspero y se dedicaba a vender frutas y hortalizas con su furgoneta. Dijo que este segundo desplazamiento había sido el más difícil, ya que no tenía noticias de su hijo de 21 años, que se había quedado rezagado en Mosul y estaba desparecido. Los vecinos lo vieron por última vez fuera de casa con los ojos vendados y los brazos atados a la espalda. Ahmed señaló que quería incorporarse principalmente a la comunidad chií de Irak, donde el riesgo de desplazamiento era menor.

Según António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, las minorías son las que corren un mayor riesgo ahora mismo en Irak. Durante una visita que realizó a Erbil el mes pasado, el Alto Comisionado insistió en que todas las personas necesitan protección y tienen derecho a la seguridad y a tener un lugar donde refugiarse sin discriminación.

La región del kurdistán iraquí acoge ya a más de 300.000 desplazados internos iraquíes y a 220.000 refugiados sirios.

* Nombre cambiado por motivos de protección.

Por Ned Colt en Erbil, Irak.

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