




El empresario Víctor de Aldama declara ante el Supremo que el Presidente del Gobierno “lo sabía todo” y cifra en 4 millones de euros los pagos en efectivo al exministro valenciano José Luis Ábalos y su asesor Koldo García.
La undécima jornada del juicio por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas ha dinamitado la actualidad política. Víctor de Aldama, pieza clave y comisionista confeso, ha roto su silencio con una declaración de ocho horas en la que sitúa a Pedro Sánchez en el “escalafón uno” de una organización que, según sus palabras, operaba de forma coordinada dentro del Gobierno. El empresario asegura que la trama no solo buscaba lucro personal, sino también financiación irregular para el PSOE.
El “escalafón” de la trama: de Sánchez a Ábalos
Aldama ha sido contundente al dibujar la jerarquía de lo que ha denominado una “banda organizada”. Según su confesión, por encima de él (número cuatro) se encontraban Koldo García (tres), el exministro valenciano José Luis Ábalos (dos) y, en la cúspide, el presidente Pedro Sánchez. El empresario afirma que Sánchez le dio las gracias personalmente en 2019 por “lo que estaba haciendo”, asegurando que el mandatario estaba al corriente de las gestiones que realizaba la trama.
Sobornos en efectivo en el Ministerio y “fiestas” en México
La declaración ha dejado detalles escabrosos sobre el funcionamiento de los pagos. Aldama ha reconocido haber entregado personalmente entre 3,5 y 4 millones de euros en efectivo tanto en el Ministerio de Transportes como en el domicilio particular de Ábalos.
- Pagos mensuales: Asegura que Ábalos y Koldo recibían 10.000 euros al mes como “regalo”, independientemente de las comisiones por contratos.
- “Señoritas” en México: El comisionista ha confesado que, a petición de Koldo, pagó servicios de prostitución para el exministro Ábalos durante un viaje a México para que este “se relajase”.
- Nombres en clave: En su ordenador, Ábalos aparecía como “El Grande” y Koldo como “Goblins”.
¿Cómo afecta esto a Valencia?
El impacto en la Comunitat Valenciana es total, dado que el eje central de la supuesta red corrupta pivota sobre José Luis Ábalos, una de las figuras más poderosas del socialismo valenciano durante décadas.
- Imagen institucional: La implicación de quien fuera mano derecha de Sánchez y referente del PSPV-PSOE mancha la imagen de la gestión valenciana en Madrid.
- Financiación del partido: La acusación de que se pedía dinero en efectivo a constructoras para financiar al PSOE pone bajo sospecha las cuentas del partido también a nivel regional.
- Ramificaciones en contratos: Aldama ha señalado que el modus operandi se repetía con otros “Aldamas” en el Ministerio, lo que podría abrir nuevas investigaciones sobre obras públicas realizadas en la Comunitat durante la etapa de Ábalos en Transportes.
Financiación ilegal y sobornos de constructoras
Uno de los puntos más graves de la declaración es la supuesta mediación con empresarios de la construcción. Aldama relata que Koldo García le instó a presentarle constructores que ganaran licitaciones para obtener un “rendimiento” destinado a financiar al PSOE. Según el acusado, estos pagos no se podían facturar y debían entregarse siempre en efectivo, dinero que terminaba en los despachos oficiales del Ministerio.
Qué puede pasar ahora: el Supremo y la respuesta del PSOE
El PSOE ha reaccionado de inmediato negando cualquier financiación ilegal y anunciando acciones legales contra Aldama por injurias. Por su parte, el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ya ha citado a declarar a Aldama y a Koldo García para el próximo 14 de mayo, justo después de que finalice este juicio en el Supremo. La falta de pruebas documentales aportadas por Aldama en su declaración de hoy será el caballo de batalla de las defensas, que lo acusan de mentir para obtener beneficios penitenciarios.
Qué debe tener en cuenta el lector
Estamos ante una declaración de “confesión” que busca reducir la pena del acusado (atenuante de colaboración). Sin embargo, la gravedad de las acusaciones —que incluyen al Presidente, ministros y la gestión de la DANA en términos de ayudas— obliga a una vigilancia extrema de los próximos pasos judiciales. Para el ciudadano valenciano, este caso es el recordatorio de una etapa política que ahora se juzga bajo la sombra de la corrupción sistémica en el corazón del poder.