El juzgado de Catarroja investiga detenidamente la gestión de la emergencia durante el episodio de lluvias conocido como la “dana” para determinar si se deben asumir responsabilidades. Los testimonios recopilados permiten recrear las acciones minuto a minuto. Emilio Argüeso, quien ocupaba el cargo de subdirector de Emergencias en ese momento, afirmó la noche de la dana que los recursos estaban “saturados y priorizando por gravedad. Utiel nos ha perjudicado debido al tiempo que la UME perdió intentando acceder”, lo que impidió su disponibilidad hasta que pudieron ser redirigidos a Paiporta, la zona más afectada.
El exsecretario autonómico de Emergencias, ahora investigado en relación con la dana, expuso en sus mensajes del informe pericial que a las 00:13 de esa noche la situación había perdido el control completamente. Argüeso mantenía una conversación con un colega tras ser informado de “6 o 7 niños subidos a un camión en Massanassa”. Argüeso solicitó la ubicación para alertar al 112 desde el Cecopi. Este episodio ejemplifica la grave situación vivida tras el desbordamiento del Poyo, que causó severas afectaciones aquel 29 de octubre.
Ni la Generalitat ni la CHJ lograron anticiparlo. Aquella mañana, el segundo al mando de Emergencias se encontraba en Carlet y notificó a la vicepresidenta Susana Camarero sobre la complicada situación en el cauce del Magro: “La situación se está complicando; está lloviendo intensamente y con tormentas eléctricas. Los barrancos podrían colapsar.” Tanto Emergencias como la CHJ estaban centrados en el río Magro.
Mientras tanto, el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia desplegó a las 13:05 dos vehículos desde Buñol para inspeccionar el caudal del barranco del Poyo en Chiva. Poco después, a las 14:43, José Miguel Basset, director técnico de la emergencia, ordenó la retirada de las unidades de la zona, coincidiendo casi con la alerta de Argüeso a Servicios Sociales desde Carlet.
Esta coincidencia temporal evidencia la falta de previsión por parte de la Generalitat y la CHJ respecto a lo que sucedió en el Poyo, que tuvo consecuencias significativas. La UME fue enviada a Utiel sin prever su necesidad en Paiporta o Massanassa, como advirtió Argüeso en sus mensajes durante la madrugada. Desde la Generalitat, se responsabiliza a la CHJ, indicando que Argüeso había reportado al mediodía la situación de los barrancos en su ubicación (Carlet) sobre el río Magro, mientras que los bomberos monitoreaban el barranco del Poyo, que, según datos de la Confederación Hidrográfica del Júcar, veía disminuir su caudal constantemente.
Los bomberos comenzaron la vigilancia a las 13:05 luego de que la Generalitat emitiera un aviso a las 12:20 sobre la alerta hidrológica en la rambla del Poyo. A las 13:30, la CHJ notificó la primera caída del caudal de 264 m3/s a 120 m3/s. Una hora más tarde (14:35), la Confederación informó una nueva disminución a 55,86 m3/s. Estos datos son utilizados por la Generalitat para justificar la retirada de efectivos, como se ha discutido en distintas comisiones de investigación y sesiones de control en Les Corts. Sin embargo, la vigilancia sobre el Poyo cesó, y no fue hasta las 19:00 que las autoridades se percataron del desastre cuando la confederación notificó un caudal de 1.600 m3/s en Chiva. Para entonces, el daño ya estaba hecho, y los municipios de l’Horta Sud fueron víctimas de lo que se considera la tragedia del siglo.