Un arquitecto joven revitaliza una vivienda histórica en Ruzafa
Adrián Pérez Cocera, arquitecto, asumió con entusiasmo el proyecto de renovación de Casa Ángel, una vivienda de principios del siglo XX ubicada en el barrio de Ruzafa, Valencia. El encargo provino de una pareja de mediana edad, sin hijos, con una gran pasión por el arte, la moda y el respeto por lo antiguo. Este proyecto, que se prolongó durante dos años, se desarrolló en colaboración cercana con los propietarios, quienes encontraron sorpresas durante la obra, como un techo de madera y puertas que decidieron conservar, lo que dio un nuevo giro al diseño inicial.
La pareja, dedicada al mundo de la moda vintage y la importación y exportación de muebles antiguos, deseaba que su estilo de vida se viera reflejado en el hogar. Adrián Pérez describe la vivienda como un espacio donde la iluminación, las texturas y los colores han sido cuidadosamente diseñados. En lugar de funcionalidad, la casa ofrece una identidad propia, adaptada al estilo de vida de sus habitantes. La configuración del espacio, de unos 100 metros cuadrados y sin divisiones cerradas, incluye una cocina abierta orientada a reuniones sociales.
Otro de los requisitos de los propietarios fue la instalación de una bañera de obra en el vestidor, realizada con el mismo material del suelo, lo cual proporciona una continuidad visual. La iluminación ha sido un recurso crucial para definir el ambiente del hogar, manteniendo las ventanas originales que han sido restauradas para maximizar la entrada de luz natural, generando una sensación de amplitud. En las áreas menos expuestas, el patio añade claridad que se complementa con una iluminación indirecta integrada en molduras, creando un entorno acogedor y uniforme.
La paleta cromática elegida, con tonos neutros acompañados por la calidez de los materiales originales, como el suelo de madera, promueve un ambiente equilibrado que destaca las texturas. Elementos de almacenaje construidos en obra fueron diseñados para integrarse con las paredes sin sobrecargar el espacio visualmente. La luz funciona aquí como un elemento arquitectónico, fusionando los elementos contemporáneos e históricos.
Este proyecto ha permitido a Pérez experimentar y desarrollar una vivienda que equilibra el carácter histórico con las necesidades actuales, generando espacios acogedores y luminosos. En sus cinco años de carrera, tras egresar de la Escuela de Arquitectura en 2020, Adrián ha creado su propio estudio, donde actualmente trabajan diez personas. Su trayectoria incluye participación en proyectos residenciales como Casa Ángel, colaboraciones con cadenas hoteleras y licitaciones públicas que lo han llevado desde diseñar un laboratorio de insectos en Silla para la Conselleria de Agricultura, hasta una comisaría, entre otros proyectos.
Adrián se identifica con un estilo mediterráneo contemporáneo, disfrutando de la mezcla de texturas y tonos. Admira a estudios como los de Ramón Esteve, ERRE o RCR, que trabajan con materiales locales y producen arquitecturas habitables.