El hermano de la víctima fue quien avisó a la policía de había desaparecido su hermano. Los agentes acudieron a la casa de su novia, la asesina, y ella dijo no saber nada de él.
Los informes detallan que durante la inspección en la casa de la mujer encontraron un diente en la licuadora y que tras las pruebas de ADN los resultados confirmaron que era del novio. Tras esto, la asesina fue detenida y declaró que había cometido el terrible suceso tras un momento de locura y venganza.