Un grupo de 13 escritores españoles viajó este lunes en el Tren de la Cultura hacia Valencia, con la intención de apoyar a libreros, autores y lectores afectados por la última Dana. Esta iniciativa, que se celebra por tercera vez, es el resultado de una colaboración entre Renfe y la división editorial del Grupo Planeta.
Máximo Huerta, escritor y exministro de Cultura valenciano, al llegar a la Estación de Joaquín Sorolla, afirmó que Valencia merece “todo el cariño de un Tren de la Cultura” debido a “todo lo que hemos sufrido, por lo que han pasado las librerías y por ese tiempo de desesperanza que ha implicado puertas cerradas y relatos sin contar”. Huerta, oriundo de Buñol, localidad que sufrió graves daños en la inundación del 29 de octubre, subrayó la necesidad de este tipo de iniciativas para que las librerías afectadas recuperen su protagonismo.
El autor destacó que, aunque muchas librerías han reabierto con entusiasmo, el verdadero reto está en los lectores, quienes deben devolver la vida y energía a estos espacios. Comparó esta situación con la pandemia, que dejó huella en la literatura, anticipando que la reciente Dana también lo hará con el tiempo. Según Huerta, los desastres necesitan una distancia temporal para ser transformados en literatura, y no solo en información instantánea.
Maria Bravo, presidenta de la Fundació Fira del Llibre, agradeció a los autores por traer conversación, lectura y afecto a Valencia, recordando que la cultura no es un privilegio, sino un derecho esencial. Entre los escritores que viajaron a Valencia se encuentran Carlos del Amor, Paloma Sánchez-Garnica, Sari Arponen, Blue Jeans, Pilar Eyre, Carolina Iglesias, Susanna Isern, Alice Kellen, Rosa Montero, Vanessa Montfort, Ángela Quintas y Javier Sierra.
Eva Orúe, directora de la Feria del Libro de Madrid, también asistió al encuentro, defendiendo “la cadena del libro” como un ejemplo de resistencia en tiempos de tensión social. Orúe resaltó la importancia de estos eventos por ser espacios de convivencia y aprendizaje.
Huerta utilizó la oportunidad para expresar su apoyo a las librerías de Valencia, lamentando los daños económicos y emocionales sufridos. Rosa Montero propuso una iniciativa de apoyo, sugiriendo la creación de cuentas para que librerías reciban aportes económicos mensuales. Vanessa Montfort y Paloma Sánchez-Garnica recordaron la importancia de no olvidar la tragedia, destacando que las pérdidas de bibliotecas personales son un daño cultural significativo.
Javier Sierra subrayó que, a pesar de las vidas perdidas por la Dana, las bibliotecas personales son irremplazables, comparables con álbumes de fotos en valor sentimental. Alice Kellen, escritora valenciana, enfatizó que incluso pequeños actos de apoyo reflejan cómo la cultura actúa como un espejo de la sociedad, agradeciendo la atención prestada al tema.