**Los Ayuntamientos se esfuerzan por reabrir piscinas en plena temporada estival**
El barro frustró ayer la reapertura de la piscina municipal de Chiva. Tras numerosas reparaciones debido a los daños causados por la dana, todo estaba listo para recibir al público. Sin embargo, al poner en funcionamiento las válvulas de la depuradora, el agua salió mezclada con fango, modificando el panorama por completo. Ante esta situación, el Ayuntamiento informó que será necesario realizar una nueva limpieza del fondo y análisis del agua, ya que el agua, que había sido clara unas horas antes, se volvió turbia nuevamente. “Estamos trabajando con la máxima rapidez para poder abrir lo antes posible y garantizar las condiciones higiénico-sanitarias necesarias”, afirmaron las autoridades.
En Catarroja, las labores también se realizan de manera intensiva. La alcaldesa, Lorena Silvent, visitó ayer las obras en las instalaciones municipales y señaló que la demora en la reapertura, tras la dana, se remonta a enero pasado. “Fue entonces cuando se inició la evaluación y valoración de los desperfectos causados por la dana, lo que, en principio, permitiría que la piscina estuviera operativa el 14 de junio”, explicó Silvent.
Según la alcaldesa, aunque los dos vasos de la piscina no sufrieron daños, las mayores complicaciones se concentraron en la sala de máquinas y el subsuelo. “Cada vez que hemos intentado arrancar los trabajos al recibir el material necesario, hemos comprobado que no se podía poner en marcha porque el cuadro eléctrico no tenía la potencia suficiente para activar las bombas”, subrayó. Actualmente, se está trabajando en esta incidencia y se prevé que esta semana llegue el material eléctrico necesario para ajustar las instalaciones y que la piscina pueda abrir en la segunda quincena de julio. El presupuesto de las obras supera los 200.000 euros.
El Ayuntamiento de Sedaví también trabaja sin descanso para reabrir su piscina a mediados de julio. Según fuentes cercanas al alcalde, Josep Francesc Cabanes, la dana dañó los muros del recinto y parte del equipamiento, como sombrillas y zonas de descanso. Aunque en enero ya había sido removido el barro, la apertura al público aún no ha sido posible.
En Aldaia, las reparaciones superan el millón de euros, lo que implica una inversión a largo plazo, por lo que no será posible abrir este verano. Para compensar a los vecinos, se organizarán cuatro fiestas acuáticas con hinchables y toboganes durante cuatro fines de semana en una avenida del municipio.
La situación es más crítica en Benetússer, donde las inundaciones causaron daños que superan los cuatro millones de euros. La reconstrucción de las instalaciones se financiará con fondos del Ministerio de Política Territorial.
Por otro lado, en municipios como Picanya, Albal, Massanassa y Torrent, las piscinas funcionan a plena capacidad, según confirmaron fuentes municipales. Es fundamental controlar los aforos para no superarlos, ya que las piscinas municipales también ofrecen clases de todo tipo, convirtiéndose en instrumentos de reconstrucción social y psicológica. Por ello, resulta esencial habilitarlas a tiempo para afrontar esta calurosa temporada de baño.