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Bicicletas amarradas a cañerías en un bajo turístico de Valencia: cuando el civismo se queda fuera
Dos bicicletas llevan toda la semana atadas con candado a las cañerías y a la fachada de una finca en Valencia ciudad. No están en un aparcabicis, ocupan la acera y pertenecen a un bajo turístico. Una escena cada vez más habitual que muchos vecinos ya no están dispuestos a normalizar.
No es una anécdota: es un abuso del espacio común
Una bicicleta apoyada un momento puede entenderse. Dos bicicletas amarradas durante días a cañerías, bajantes y fachada ya no es despiste: es apropiarse de lo que no es tuyo. Las cañerías forman parte de los elementos comunes de la finca y no están pensadas para soportar peso, tirones ni candados.
Además, cuando esto ocurre a pie de calle, el problema se multiplica. La acera se estrecha, el paso se complica y la sensación es clara: aquí cada uno hace lo que le da la gana.
El agravante del bajo turístico
No se trata de bicicletas de un vecino despistado. En este caso, todo apunta a que pertenecen a un bajo turístico. Y ahí el nivel de exigencia debería ser mayor, no menor.




Los alojamientos turísticos tienen la obligación de garantizar que sus huéspedes no generen molestias ni utilicen indebidamente la finca o la vía pública. Si no hay espacio para guardar bicicletas, la solución no puede ser atarlas a las cañerías del edificio.
Los riesgos reales que muchos prefieren ignorar
- Daños en bajantes y tuberías, con el consiguiente riesgo de humedades y averías.
- Obstáculo permanente en la acera, especialmente para personas mayores, carritos o sillas de ruedas.
- Conflictos vecinales que van creciendo con el paso de los días.
- Sensación de impunidad: si nadie dice nada, mañana habrá tres bicicletas más.
En Valencia ciudad esto no está permitido
Las ordenanzas municipales de Valencia son claras: las bicicletas deben estacionarse en lugares habilitados. No se pueden anclar a fachadas, cañerías ni elementos privados o comunes. Cuando esto ocurre, se considera ocupación indebida de la vía pública.
Dicho de otra forma: no es una opinión, es una infracción.
Qué hacer (y qué no hacer) si te encuentras con esta situación
Lo que sí conviene hacer
- Documentar la situación con fotos generales, sin invadir la intimidad de nadie.
- Avisar al propietario o gestor del bajo turístico.
- Informar al presidente o administrador de la comunidad.
- Si persiste, contactar con la Policía Local de Valencia (092).
Lo que nunca deberías hacer
- No mover las bicicletas por tu cuenta.
- No cortar candados.
- No entrar en discusiones directas con huéspedes.
Intentar “arreglarlo tú” suele acabar mal. Dejar constancia y activar los cauces correctos es la forma más eficaz.
La frase que resume el hartazgo vecinal
“Valencia no puede convertirse en un trastero improvisado de apartamentos turísticos”.
Porque hoy son dos bicicletas. Mañana puede ser mobiliario, basura o cualquier otro abuso normalizado a base de silencio.
Conclusión: convivencia o barra libre
Las bicicletas amarradas durante días a cañerías de una finca no son una simple molestia estética. Son un síntoma de un problema mayor: la falta de control y de respeto cuando entra en juego el uso turístico de los bajos.
En Valencia ciudad hay normas, y están para cumplirse. Mirar hacia otro lado solo garantiza que el problema vuelva a repetirse.
Fuentes: normativa municipal del Ajuntament de Valencia, criterios de Policía Local y administración de fincas.o y actuacion en via publica), buenas practicas de administracion de fincas (elementos comunes y convivencia vecinal)