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Sin descanso en la búsqueda de Elisabeth
Casi seis meses después, el barranco del Poyo sigue siendo un lugar que impone respeto. Recorrer su cauce, ahora seco pero que aún conserva las marcas de lo sucedido el pasado 29 de octubre, resulta impresionante. Las máquinas continúan trabajando a ambos lados de este extenso área para remover y organizar la tierra. Todavía queda mucho por hacer.
La tarea más crucial es la búsqueda de las tres personas que permanecen desaparecidas. Este jueves por la mañana, sin descanso a pesar de que la lógica sugiere que todo está perdido, alrededor de veinte efectivos de la Guardia se despliegan una vez más por la zona en busca de cualquier pista sobre el paradero de Elisabeth Gil, una de las tres personas que aún no ha sido encontrada. Los análisis realizados sugieren que su cuerpo podría estar en este lugar, pero el tiempo transcurrido y la solidificación del terreno no juegan a favor de su localización.
El teniente Rubén Rodríguez no duda en afirmar que continuarán buscando a las tres personas de las que no hay noticias. Sus compañeros se distribuyen por el área y, en equipo, examinan con detalle y esperanza cada centímetro. Primero lo hacen a pie y luego con la ayuda de maquinaria para retirar la tierra y los objetos acumulados.
“Por la trayectoria del coche, consideramos que el cuerpo tiene que estar por aquí”, indica. El tiempo avanza y la familia de esta mujer de 37 años mantiene abierta la herida de saber que ha fallecido, pero no pueden iniciar el duelo al no haber encontrado su cuerpo. En febrero, se pensó que se había dado un paso definitivo al localizar el coche que conducía, pero han pasado dos meses y aún no hay rastro de ella.
Elisabeth es parte de esa pequeña lista de personas desaparecidas que también incluye a José Javier y Francisco. La búsqueda por ellos continúa sin descanso, aunque se es consciente de que la tarea, a pesar del entusiasmo con que se lleva a cabo, no es nada sencilla.