La mañana transcurría con aparente normalidad entre los puestos del mercadillo de Dénia. Bolsos colgados, camisetas deportivas apiladas y decenas de personas curioseando entre productos a precios irresistibles. Pero detrás de algunas de esas paradas, la Policía sospechaba que se escondía algo más.
La operación terminó con doce personas detenidas y más de 2.200 artículos intervenidos en uno de los golpes más importantes contra la venta de falsificaciones en la comarca.
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El detalle que levantó las sospechas
Todo comenzó tras recibir información sobre la posible venta de prendas y complementos falsificados de marcas muy conocidas y especialmente demandadas.
Entre los productos más buscados aparecían equipaciones de selecciones y clubes de fútbol, uno de los artículos que más atraían a compradores en el mercadillo ambulante instalado cada lunes junto al Parc de Torrecremada de Dénia.
Los agentes detectaron rápidamente algo que no encajaba.
Los precios eran demasiado bajos para tratarse de productos originales.
Una operación silenciosa entre los puestos
La Policía Nacional organizó entonces un dispositivo discreto alrededor del mercado.
Durante varios días observaron movimientos, puestos y mercancía hasta confirmar que distintas paradas comercializaban supuestamente ropa, bolsos y artículos falsificados.
Finalmente se activó un operativo conjunto con la Policía Local de Dénia y un perito judicial especializado.
El resultado fue contundente.
Más de 2.200 productos intervenidos
Los agentes realizaron doce inspecciones simultáneas en diferentes puestos del mercadillo.
En total se intervinieron 2.277 artículos, entre ellos camisetas deportivas, prendas textiles y complementos de marcas reconocidas que, presuntamente, vulneraban derechos de propiedad intelectual.
Los responsables de las paradas fueron detenidos acusados de un delito contra la propiedad intelectual.
El negocio oculto tras los mercadillos
La operación vuelve a poner el foco sobre un fenómeno que se repite cada verano en muchas zonas turísticas: la venta ambulante de falsificaciones aprovechando la gran afluencia de visitantes y el atractivo de los precios bajos.
En lugares donde miles de personas pasean cada semana entre puestos y gangas, distinguir un producto original de una copia puede convertirse en algo casi imposible.
Ahora será el juzgado quien determine el alcance real del negocio investigado.
Mientras tanto, las imágenes de agentes revisando camisetas, bolsos y cajas en pleno mercadillo han dejado una escena poco habitual para quienes acudían pensando únicamente en pasar una mañana de compras en Dénia.