Valencia, 2025 – Que nadie diga que Francisco Camps no es perseverante. Tras más de una década en la sombra (o entre togas y recursos judiciales), el expresidente valenciano ha olido congreso interno y ha salido más rápido que una traca en las Fallas. A través de su portavoz, José Miguel Tolosa, ha dejado claro que la paella del poder está servida y él quiere ración doble.

El anuncio de que Carlos Mazón también dejará el liderazgo del PPCV ha sido, para el campismo, como si tocaran a misa. “Queremos que se convoque el congreso”, dicen. Traducción simultánea: poned la urna, que ya tenemos las papeletas listas.
¿Resurrección o déjà vu?
Francisco Camps, aquel del “yo me lo guiso, yo me lo absuelvo”, no se resigna a que lo suyo sea solo una nota a pie de página en los libros de historia del PP valenciano. Y tras haber salido limpio (judicialmente hablando) del famoso caso de los trajes, aspira ahora a retomar el hilo donde lo dejó: justo antes de que empezara a deshilacharse.
Desde su equipo recuerdan con nostalgia aquellos años dorados en los que el PP valenciano “tenía más de 100.000 afiliados”, como si citar cifras altas fuera un argumento y no una sesión de espiritismo político. ¿Volverá Camps con traje nuevo o con el de siempre?
¿Y Juanfran?
Mientras tanto, Juanfran Pérez Llorca, actual secretario general y heredero natural tras la salida de Mazón, ya ha anunciado que presenta candidatura. Una especie de “hola, estoy aquí” antes de que el tsunami de Camps llegue con sus mítines retro y nostalgia institucional.
La batalla promete, porque lo que en otros partidos llaman transición ordenada, en el PP valenciano se parece más a una partida de mus con miradas intensas y cuchillos escondidos bajo la mesa.
El resumen
En definitiva, Francisco Camps ha salido del banquillo y ya calienta en la banda. ¿El campo? El PP valenciano. ¿El árbitro? Feijóo. ¿Los espectadores? Muchos con curiosidad morbosa, otros con sudores fríos.
🔔 Que suene la campaneta del congreso… que Camps ya se ha despertado.