Valencia se encuentra sumida en el caos: el apagón que afecta a toda España ha provocado una serie de problemas en la ciudad. Residentes y turistas se han visto sorprendidos por la falta de cobertura que impide enviar mensajes, mientras que las principales avenidas sufren un caos vehicular ante la ausencia de semáforos. Comerciantes y hosteleros también enfrentan dificultades, ya que aunque pueden operar, la falta de sistemas electrónicos les impide tomar pedidos o cobrar a los clientes.
La ruta que conecta el Puerto de Valencia con el centro de la ciudad se ha transformado en un desafío para los automovilistas debido a la escasez de señalización. En un tramo de 5 kilómetros, apenas un par de semáforos siguen en funcionamiento, convirtiendo a la urbe en un continuo ceda el paso.
Con el metro fuera de servicio, caminar es la única opción para desplazarse. Cientos de personas han aprovechado la cálida mañana para dirigirse a la playa, solo para descubrir que los restaurantes no pueden ofrecer más que bebidas, ya que la falta de electricidad impide cocinar. Algunos han logrado usar generadores para preparar las primeras comidas, pero en general, la preocupación entre los hosteleros es palpable. “Podemos servir porque la cocina usa gas, pero no puedo tomar pedidos ni cobrar”, señaló el encargado del restaurante El Coso, en la playa de Las Arenas.
La situación es similar en los comercios, que permanecen a oscuras y con escasa clientela. Aunque algunas tiendas del centro han abierto durante el festivo de San Vicente, los empleados permanecen sin saber cómo proceder, ya que la falta de electricidad impide cerrar las persianas. Los pocos clientes que se aventuran dentro no pueden realizar compras debido a la falta de luz.