Estamos hartos, hartos de imputaciones e imposiciones.
El Partido Popular de San Antonio de Benagéber lleva más de 5 años de decadencia y lleva visos de convertirse en 4 años más de ruptura, falta de democracia interna, dedazos e imposiciones.
En total 9 años, donde la democracia interna ha brillado por su ausencia, donde un reducido grupo ‘la élite’ se ha servido de afiliados y mecanismos internos para satisfacer sus deseos de rozar sillón y presumiblemente otros deseos de índole económica, política y personal.
En el año 2014 un grupo de personas emprendieron un camino democrático para construir un nuevo Partido Popular: abierto a las primarias, donde se elijan por mecanismos plurales a los representantes y se estructurara un partido unido y fuerte para aglutinar al mayor número de personas tanto militancia como en tejido asociativo.
Se celebró un congreso donde participaron más de 300 personas y eligieron a un presidente.
En el año 2015, tras presentar una nueva y renovada lista electoral, el que fuera presidente de la Diputación de Valencia Alfonso Rus, junto a la presidenta comarcal Maria del Carmen Contelles se saltaron la democracia interna del partido y el congreso local para colocar de candidato, mediante la imposición al que había sido alcalde.
Este candidato* colocó en la lista electoral a las personas que en aquel entonces le rendían pleitesía
*Posteriormente ‘la élite’ al ver que la lista no bajaba y no obtenían escaño, se amotinaron contra el que había sido su líder durante 30 años para expulsarle y poder tocar poder.
El resultado: 90 bajas de afiliados, 1000 votos perdidos, de 7 a 3 concejales y pasar a ser la 3ª fuerza política del municipio.
Atrás quedaron 24 años de mayorías absolutas y victorias electorales.
Los años en la oposición han servido para pasar de 3 a 1 concejal, ya que con la moción de censura que presentó el Partido Popular con Guanyem se expulsó a las dos ediles firmantes.
4 años tirados a la basura donde el Partido Popular no ha aportado propuestas serias y se ha limitado al ‘y tu más’.
Se creó una Junta Gestora donde ha reinado el caos, que ha ofrecido una imagen dantesca a los vecinos, donde únicamente se ha visto enfados, rifirrafes, traiciones e intereses de unos y otros para ocupar una concejalia y colocar a sus afines. Una Junta Gestora que no ha sabido llevar un partido político y que se ha basado en la crítica fácil y estéril.
A día de hoy tenemos un Partido Popular que no está renovado, donde la candidata se ha elegido mediante imposición y acuerdo previo para colocar a quien la maneja.
Personas que se presentaron como candidatos han sido excluidas del proyecto y afilados han comenzado a darse de baja.
Un proyecto muerto, al servicio de unos pocos y utilizando una cabeza de turco, que se ha hecho servir de tránsfugas de otros partidos políticos para intentar captar votos
La democracia interna brilla por su ausencia, y se empeora la situación de años anteriores.