8 de enero de 2026
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Catalina de Aragón, la reina repudiada que ganó la victoria moral a Enrique VIII

Catalina de Aragón, la reina repudiada que ganó la victoria moral a Enrique VIII

Repudiada por su esposo, apartada de la corte y enterrada con un título menor, Catalina de Aragón murió sin ceder. La historia terminó reconociendo su dignidad.

Una muerte solitaria lejos de la corte

Catalina de Aragón fallece el 7 de enero de 1536 en el castillo de Kimbolton, en el condado inglés de Cambridgeshire. Tiene 50 años y lleva tiempo viviendo apartada de la corte, relegada por orden de su esposo, el rey Enrique VIII, tras negarse a aceptar la nulidad de su matrimonio.

La que fue reina de Inglaterra durante más de dos décadas muere sola, enferma y despojada de su rango oficial. Enrique VIII ya ha consumado la ruptura con Roma y ha fundado la Iglesia anglicana para poder casarse con Ana Bolena, una decisión que cambiará para siempre la historia religiosa y política de Inglaterra.

El corazón ennegrecido y los rumores de envenenamiento

Durante la autopsia practicada pocas horas después de su muerte, antes del embalsamamiento, los médicos hallan su corazón ennegrecido. El hallazgo alimenta rumores inmediatos de envenenamiento, aunque nunca se llega a probar nada de forma concluyente.

Catalina muere sin haber reconocido jamás la validez del divorcio. Hasta el final se considera la legítima esposa del rey y, por tanto, la verdadera reina de Inglaterra.

Un entierro que simboliza su caída política

Es enterrada en la catedral de Peterborough, no como reina, sino con el título de princesa viuda de Gales, el mismo que había ostentado antes de casarse con Enrique VIII. La decisión refleja la dureza de su final y la voluntad del monarca de borrar su figura del relato oficial.

Una reina respetada por el pueblo inglés

Sin embargo, la percepción popular nunca acompaña a la decisión del rey. Catalina de Aragón es recordada en Inglaterra como una reina piadosa, austera y cercana al pueblo, especialmente en tiempos de crisis.

Su dignidad frente al abandono, su negativa a aceptar la nulidad y su comportamiento firme pero sereno llevan a muchos contemporáneos —y a generaciones posteriores— a considerarla moralmente superior tanto a Enrique VIII como a Ana Bolena.

La obsesión sucesoria de Enrique VIII

Nacida el 16 de diciembre de 1485, hija de los Reyes Católicos, Catalina da varios hijos a Enrique VIII, pero solo una sobrevive hasta la edad adulta: María, futura María I de Inglaterra.

La falta de un heredero varón obsesiona al rey y lo empuja a una cadena de matrimonios que marcarán su reinado: Ana Bolena, ejecutada; Juana Seymour, madre de Eduardo VI; Ana de Cléveris, repudiada; Catalina Howard, decapitada; y finalmente Catalina Parr.

El desenlace irónico de la historia

Enrique VIII muere enfermo y sin resolver su obsesión dinástica. Eduardo VI reina apenas cinco años y fallece sin descendencia. Tras él, Inglaterra es gobernada por María I, hija de Catalina de Aragón, y posteriormente por Isabel I, hija de Ana Bolena.

Las dos hijas que el rey trató de apartar del trono acaban reinando Inglaterra. El tiempo concede así una victoria póstuma a Catalina de Aragón: la reina legítima que nunca aceptó ser repudiada y cuya dignidad terminó imponiéndose en el juicio de la historia.

Etiquetas: Historia, Inglaterra, Monarquía, Reyes Católicos, Enrique VIII

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