El Centro de Investigación en Robótica y Tecnologías Subacuáticas (CIRTESU) de la Universitat Jaume I de Castellón ha realizado pruebas iniciales con un catamarán robótico autónomo en el Puerto de Castellón. Este dispositivo, que cuenta con el respaldo de PortCastelló, es un robot de superficie tipo catamarán controlable a distancia, diseñado para facilitar el despliegue y recuperación de un robot submarino inalámbrico, utilizado en la inspección, mantenimiento y reparación de infraestructuras marinas, como redes de piscifactorías.
Este desarrollo forma parte del proyecto CARMEN (Cooperative Autonomous Networked Robotics for Maintenance and Enhanced Manipulation), financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Gobierno de España. En este proyecto colaboran la Universitat de les Illes Balears y la Universitat de Girona. El objetivo es investigar el despliegue autónomo y automático de un sistema robótico compuesto por un robot de superficie y otro submarino.
El trabajo de la Universitat Jaume I se enfoca en el mantenimiento de redes de piscifactorías, buscando mejorar la seguridad, minimizar el impacto ambiental y aumentar el bienestar animal. Al utilizar soluciones robóticas autónomas y teleoperadas, se pretende elevar la seguridad del personal y reducir la intervención humana directa.
Las pruebas en el Puerto de Castellón han mostrado el éxito en la teleoperación del catamarán, cuyas dimensiones son aproximadamente de 3,2 por 1,4 metros. Se puso a prueba la potencia y respuesta de los motores, la capacidad de las baterías, así como la eficacia del sistema de navegación y control remoto. Estos ensayos han confirmado la robustez de la plataforma y su adecuación para las siguientes etapas del proyecto, que se centrarán en la automatización progresiva del despliegue y la recuperación del robot submarino.
La cooperación entre el IRSLab-CIRTESU y la Autoridad Portuaria de Castellón, considerada esencial por el equipo investigador, ha permitido realizar las pruebas en condiciones operativas reales, acercando así la tecnología a su futura aplicación industrial. PortCastelló ha proporcionado el entorno necesario, lo que ha sido clave para avanzar desde pruebas de laboratorio hacia escenarios de uso más reales y representativos.