El Gobierno de la ciudad restringe el acceso al arenal y al entorno de la desalinizadora para impedir nuevos asentamientos. Técnicos de Ceuta y del Ministerio evalúan ahora los daños ambientales, mientras parte de los migrantes se concentra en El Trampolín y la antigua Fábrica del Guano.
El Gobierno de Ceuta ha comenzado a perimetrar con vallas la playa de Benítez, especialmente el entorno próximo a la planta desalinizadora, después del desalojo de los asentamientos que llegaron a albergar a alrededor de 400 personas.
El objetivo declarado por el Ejecutivo ceutí es impedir que el espacio vuelva a ser ocupado mientras se realizan los trabajos de limpieza y se determina el impacto ambiental provocado durante las semanas en las que permaneció instalado el asentamiento.
La medida llega después de varios operativos policiales desarrollados durante los últimos días para liberar el entorno de la desalinizadora, una infraestructura estratégica para el abastecimiento de agua de la ciudad. La Policía justificó también la intervención por los riesgos que la zona suponía para las propias personas allí instaladas.
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De Benítez a El Trampolín y la Fábrica del Guano
El desalojo de Benítez, sin embargo, no significa que hayan desaparecido los asentamientos.
Parte de las personas que permanecen en Ceuta se encuentra ahora en la cercana playa de El Trampolín y en los terrenos de la antigua Fábrica del Guano, donde durante las últimas semanas se han levantado numerosas estructuras improvisadas.
El desplazamiento de los asentamientos evidencia uno de los problemas que afronta Ceuta desde las llegadas masivas de finales de julio: desalojar un espacio no resuelve dónde alojar posteriormente a las personas que continúan en la ciudad.
Especial protección para la desalinizadora
El vallado presta especial atención al perímetro de la planta desalinizadora.
La empresa municipal Acemsa comenzó a instalar postes y una malla para delimitar las zonas de acceso restringido. Según explicó su gerente, Juan Manuel Sánchez Valderrama, el objetivo no es construir una barrera infranqueable, sino facilitar la detección de nuevas entradas para que pueda intervenir la Policía.
La presencia policial se mantiene también en la zona y los accesos al arenal han sido restringidos.
Evaluación de los daños ambientales
Paralelamente, técnicos de la Ciudad Autónoma de Ceuta y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico trabajan en un informe para determinar los daños ocasionados.
La evaluación no se limita a Benítez. También se están estudiando afecciones en otros arenales, montes y jardines afectados durante la crisis migratoria.
El documento deberá cuantificar tanto los posibles daños medioambientales como los gastos ocasionados por las actuaciones desarrolladas hasta el momento y determinar qué trabajos de recuperación deberán acometerse.
Por ahora no existe una valoración económica definitiva.
La playa de Benítez permanece así restringida y vallada mientras Ceuta intenta recuperar el entorno y evitar que vuelva a formarse un asentamiento en un punto especialmente sensible por su proximidad a la desalinizadora.