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La protesta denuncia que el auge de los alquileres turísticos encarece la vivienda, expulsa a vecinos y transforma el comercio tradicional
Cientos de personas se han manifestado este sábado en Alicante bajo el lema “Alacant al límit: menys turisme, més vida” para reclamar un cambio en el modelo turístico de la ciudad y denunciar sus efectos sobre la vivienda, los barrios y el comercio tradicional.
La movilización fue convocada por la plataforma Alacant, en Vas?, el Sindicat de Vivenda Carolines y el Sindicat de Vivenda de la Zona Nord.
Los colectivos organizadores sostienen que el crecimiento de los alquileres turísticos está contribuyendo a elevar los precios de la vivienda y dificultando que muchos residentes puedan permanecer en sus barrios.
Reclaman un cambio de modelo
Los convocantes piden a las administraciones que sitúen los intereses de la ciudadanía por delante de los del sector turístico y que adopten medidas para limitar el impacto de esta actividad sobre el mercado residencial.
David Yáñez, portavoz de los sindicatos de vivienda de Carolines y la Zona Nord, resumió una de las principales preocupaciones de la protesta:
“La gente no puede encontrar un hogar, no puede encontrar un lugar donde construir su futuro”.
La manifestación se produce además durante un fin de semana de fuerte presión turística en Alicante.
Según la información difundida por À Punt, el puerto espera la llegada de cinco cruceros con cerca de 20.000 pasajeros en apenas cuatro días.
Críticas al Ayuntamiento
María Cuevas, portavoz de la plataforma Alacant, en Vas?, criticó lo que considera un trato desigual por parte del consistorio hacia determinadas actividades en el espacio público.
Cuevas contrapuso la llegada masiva de cruceristas con una actividad vecinal celebrada la semana anterior:
“Llegan cruceristas y no suponen un problema, pero la semana pasada cuando hicimos la cena a la fresca, cien personas, con familias y niños, fue un problema para el Ayuntamiento”.
La crítica de la plataforma se centra así no solo en el volumen de visitantes, sino también en el modelo de ciudad que consideran que se está consolidando.
Vivienda, barrios y comercio tradicional
Las organizaciones convocantes vinculan el crecimiento del turismo con tres problemas principales: el encarecimiento de la vivienda, la expulsión de vecinos de determinados barrios y la pérdida progresiva del comercio tradicional.
La protesta vuelve a situar en el debate público una cuestión que cada vez genera más movilizaciones en ciudades turísticas: cómo compatibilizar la actividad económica ligada al turismo con el acceso a la vivienda y la conservación de la vida vecinal.
Los manifestantes reclaman que ese equilibrio pase por establecer límites al crecimiento de los alojamientos turísticos y por reforzar las políticas destinadas a proteger a los residentes.
