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Claves y consecuencias del acuerdo UE-Mercosur: nuevos mercados y fuerte impacto en el campo valenciano
La luz verde al pacto comercial tras 25 años de negociación desata protestas del sector agrario, que advierte de un alto coste para la agricultura valenciana.
La Unión Europea ha desbloqueado el histórico acuerdo de libre comercio con el bloque Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, después de más de dos décadas de negociaciones. La decisión ha reabierto un intenso debate político y social sobre sus beneficios económicos y sus posibles efectos negativos, especialmente en el sector agrícola europeo.
El pacto ha salido adelante gracias al respaldo de una mayoría de los Estados miembros en una reunión de embajadores en Bruselas, un apoyo clave que permite a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, avanzar hacia la firma oficial prevista para mediados de enero en Paraguay, antes de su ratificación en el Parlamento Europeo.
La mayor zona de libre comercio del mundo
El acuerdo UE-Mercosur dará lugar a la mayor área de libre comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores. El texto prevé la eliminación de aranceles en más del 90% de los productos intercambiados, lo que facilitará a las empresas europeas el acceso a mercados sudamericanos para sectores como el automóvil, la maquinaria industrial, el vino o el aceite de oliva.
Desde el ámbito comunitario se estima que el pacto podría generar un ahorro anual cercano a los 4.000 millones de euros en aranceles para las compañías europeas. El Gobierno de España ha celebrado la decisión al considerar que impulsará las exportaciones y la creación de empleo.
El campo valenciano, en pie de protesta
Frente al optimismo institucional, el sector agrario ha reaccionado con preocupación. En la Comunitat Valenciana, organizaciones como AVA-Asaja y La Unió Llauradora i Ramadera alertan de que el acuerdo supondrá un “coste elevado” para la agricultura local y una competencia desleal.
Los agricultores temen que la entrada de productos procedentes de Mercosur, cultivados bajo estándares fitosanitarios y laborales menos exigentes, hunda los precios y reduzca la rentabilidad de las explotaciones europeas. “Es la gota que desborda el vaso. No podemos competir en igualdad de condiciones”, advierten desde el sector.
Críticas políticas transversales
El acuerdo también ha generado rechazo en distintos partidos políticos, tanto en la derecha como en la izquierda, que coinciden en denunciar que el pacto beneficia principalmente a las grandes multinacionales en detrimento del campo europeo.
Las protestas se han materializado en tractoradas y movilizaciones en varias regiones, mientras crece la presión para que la UE refuerce las salvaguardas prometidas, como controles sanitarios estrictos, mecanismos de freno a las importaciones masivas y fondos de compensación para los agricultores.
Próximos pasos
Pese a la oposición de países como Francia o Polonia, la mayoría cualificada necesaria para sacar adelante el acuerdo ya está asegurada. Tras la firma oficial, el texto deberá someterse al escrutinio del Parlamento Europeo, donde se prevé un debate intenso sobre su impacto económico, social y medioambiental.
Hasta entonces, el acuerdo UE-Mercosur seguirá siendo uno de los asuntos más controvertidos de la agenda europea, con el campo valenciano como uno de los sectores que más claramente ha alzado la voz contra sus consecuencias.
Redacción
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