El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia de 29 años de prisión para Mari Carmen, condenada por el asesinato de su pareja al suministrarle laxantes durante meses mientras estaba hospitalizado, además de apropiarse de su dinero. La decisión del Supremo rechaza el recurso de casación presentado por la condenada contra el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que había confirmado la sentencia inicial de la Audiencia Provincial de Valencia. Esta última había condenado a Mari Carmen a 23 años de cárcel por asesinato con agravante de parentesco y a otros seis por estafa continuada agravada, absolviéndola del delito de falsedad documental.
La defensa de Mari Carmen argumentó en su recurso que se habían cometido errores en la admisión de pruebas testificales, parcialidad en las instrucciones al jurado y defectos en la proposición del objeto de veredicto, alegando una violación del derecho a la presunción de inocencia y errores en la apreciación de la prueba. No obstante, el Supremo desestimó los siete motivos presentados por la defensa, afirmando que su función no es replantear los hechos, sino asegurar que se ha respetado el derecho constitucional a la presunción de inocencia.
Los hechos ocurrieron entre septiembre de 2020 y abril de 2021, cuando la víctima permaneció hospitalizada debido a diversas patologías. La sentencia probó que la acusada administró intencionadamente laxantes, conscientes de que estas acciones podrían provocar la muerte del paciente. Esto causó diarrea crónica y una deshidratación que llevó al agravamiento de su estado de salud, culminando en su fallecimiento el 16 de abril de 2021.
Además, se comprobó que Mari Carmen se apropió de los bienes de su pareja, incluyendo la realización de 152 extracciones de dinero por un total de 88.110 euros y la suscripción de préstamos y compras sin consentimiento del enfermo. La sentencia le obliga a pagar 135.517 euros en concepto de responsabilidad civil, sumados a indemnizaciones de 30.000 euros a cada uno de los dos hijos de la víctima por daños morales.