La Audiencia Provincial de Castellón impone al procesado una indemnización de 15.000 euros, libertad vigilada y la privación de la patria potestad. Los abusos comenzaron cuando la niña tenía siete años y derivaron en agresiones continuadas hasta la denuncia escolar.
Redacción | valencianoticias.com Viernes, 24 de julio de 2026
Rotunda respuesta judicial ante un prolongado escenario de violencia en el ámbito intrafamiliar. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha condenado a una pena de once años de prisión a un hombre como autor de un delito continuado de agresión sexual contra su propia hija menor de edad en un municipio de la comarca de la Plana Alta. La resolución, hecha pública este jueves por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), impone además al penado la prohibición expresa de comunicarse o aproximarse a menos de 500 metros de la víctima, de su domicilio o de su centro educativo durante diez años desde la firmeza del fallo, medida que se extenderá por otra década adicional una vez cumplida la condena privativa de libertad.
El fallo judicial establece asimismo una indemnización económica de 15.000 euros en concepto de daños morales y perjuicios psicológicos sufridos por la menor. El tribunal ha acordado de forma complementaria la privación de la patria potestad e inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos inherentes a la misma durante seis años, junto a un periodo de ocho años de libertad vigilada tras su salida del centro penitenciario.
[Vista del acceso principal del Palacio de Justicia de la Audiencia Provincial de Castellón]
Abusos diarios que comenzaron cuando la víctima tenía 7 años
Los hechos probados en la causa se remontan al año 2018, cuando la menor contaba con tan solo 7 años de edad. El procesado aprovechaba sistemáticamente los momentos en los que se quedaba a solas en la vivienda familiar debido a que la madre salía a trabajar para someter a la pequeña a abusos verbales y físicos que comenzaron con besos y tocamientos no consentidos. Con el paso del tiempo, el agresor intensificó estas conductas vejatorias bajo el pretexto manipulador de “enseñar a la niña a practicar sexo”.
El relato de la sentencia detalla que en el año 2021 el condenado incrementó drásticamente la frecuencia de los ataques hasta llegar a violar a la menor de forma “diaria o en días alternos”. Esta reiteración sistemática en el entorno doméstico provocó que la víctima normalizara la situación de sometimiento hasta que, el 12 de abril de 2024, logró romper el silencio y relató el infierno que padecía a su tutora escolar. La docente activó de inmediato los protocolos de protección notificando lo sucedido a la dirección del centro educativo, que derivó la denuncia de urgencia ante la Guardia Civil.
Como consecuencia directa de los continuados ataques sobre su integridad, la víctima padece secuelas psicológicas de gravedad por las que continúa recibiendo tratamiento médico y asistencia especializada. La sentencia emitida por la Audiencia de Castellón no es firme y contra ella cabe interponer recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJCV.