La regeneración de las playas de Tavernes de la Valldigna se ha convertido en una prioridad tras los graves daños provocados por el temporal marítimo asociado a la borrasca Harry. La demarcación de Costes del Ministerio para la Transición Ecológica aportará 45.000 metros cúbicos de arena para reparar los desperfectos y poner en marcha actuaciones de emergencia que, según el Gobierno, estarán finalizadas antes del próximo verano.
El temporal golpeó con especial dureza el litoral de la Safor, arrasando tres terrazas de un bloque de viviendas y dejando al descubierto los cimientos de varios edificios de cuatro y cinco alturas, una situación que ha generado gran preocupación entre vecinos y administraciones. Técnicos del Ministerio han iniciado una valoración exhaustiva de los daños para definir las actuaciones necesarias, similares a las desplegadas tras el temporal Gloria en 2023.
Desde la Generalitat Valenciana se reclama ir más allá del simple aporte de arena. El director general de Costes autonómico, Marc García, ha advertido de que el riesgo para los inmuebles en primera línea es elevado y ha exigido medidas urgentes para evitar que el oleaje siga golpeando directamente las cimentaciones. Entre las soluciones planteadas figuran la instalación de palplancha, escolleras o una combinación de ambas, además de otras estructuras de protección.
García ha denunciado que los daños actuales podrían haberse reducido si se hubieran ejecutado las obras de regeneración previstas desde hace años, muchas de las cuales siguen paralizadas. Según sus estimaciones, solo se ha llevado a cabo una de cada siete actuaciones previstas, lo que ha agravado la vulnerabilidad del litoral. En este contexto, insiste en que la aportación de arena es insuficiente si no se acompaña de soluciones estructurales que consoliden la playa.
Desde el Gobierno central, la delegada en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha defendido la actuación prevista en Tavernes y ha recordado que está en marcha un proyecto de regeneración de las playas del Brosquil y la Goleta, con una inversión de 21 millones de euros. El plan incluye aportes de arena y la creación de un cordón dunar para proteger las viviendas, aunque su ejecución depende de la aprobación de la declaración de impacto ambiental, un trámite que, según Bernabé, se resolverá a corto plazo.
La situación ha reavivado el debate político sobre las competencias en materia de costas. El presidente de la Generalitat ha anunciado el impulso de una ley valenciana de costas con la que pretende mejorar la protección del litoral y acelerar las obras pendientes con fondos propios. Desde el Gobierno central, sin embargo, se acusa al Consell de querer asumir estas competencias para facilitar nuevas construcciones en primera línea, una cuestión que podría acabar dirimiéndose en el Tribunal Constitucional.
La polémica se extiende también a la ciudad de València. El Ayuntamiento ha solicitado autorización para instalar escolleras artificiales en las playas del sur, una zona especialmente afectada por la regresión tras el temporal. El proyecto, desarrollado junto a la Universitat Politècnica de València, cuenta con el apoyo vecinal y un presupuesto de 1,7 millones de euros, aunque todavía necesita el visto bueno del Ministerio.
Mientras tanto, Tavernes espera una solución que combine rapidez y eficacia. El aporte de arena aliviará de forma inmediata los efectos del temporal, pero el debate de fondo sigue abierto: cómo proteger de manera estable el litoral valenciano frente a temporales cada vez más intensos y frecuentes sin repetir soluciones que, con cada borrasca, vuelven a desaparecer mar adentro.