La Filmoteca de Valencia se enfrenta a un cambio en su liderazgo tras la jubilación de José Antonio Hurtado, conocido como ‘Piti’, quien ha ocupado el cargo de jefe de programación durante 36 años. Este retiro marca el inicio de una nueva etapa para esta institución de renombre, reconocida por su alto nivel de calidad.
Actualmente, no se ha designado un sucesor para ‘Piti’ y se ha iniciado el proceso administrativo necesario para cubrir su puesto, un proceso que puede ser lento. Sin embargo, se está trabajando para acelerar los procedimientos. Durante este período de transición, se espera que una de las tres colaboradoras de confianza de ‘Piti’—Nuria Castellote, Áurea Ortiz o Rebeca Crespo—asuma temporalmente la dirección de programación.
Estas mujeres, que han estado estrechamente vinculadas al trabajo de ‘Piti’, están habilitadas para presentarse en el proceso de selección, al igual que otros aspirantes potenciales. Sin embargo, su experiencia en el departamento les otorga una ventaja considerable. No obstante, el futuro de la Filmoteca sigue siendo incierto debido a la falta de plazos concretos, siendo la única certeza que al cierre de diciembre quedarán sin jefe de programación.
A pesar de la salida de Hurtado, la programación de la Filmoteca está asegurada para varios meses más. Hurtado ha confirmado que se han planificado ciclos hasta el año 2027. Durante su carrera, ha organizado casi 1.700 ciclos y proyectado más de 21.600 películas. Como ferviente amante del cine, ‘Piti’ continuará vinculado a la Filmoteca, manteniendo su pasión por directores como John Ford, Win Wenders y el cine negro clásico.
Hurtado asumió la programación poco después de la creación de la Filmoteca, bajo la dirección de Ricardo Muñoz Suay, y considera la década de los noventa como la más destacada para la institución. Llegó a Valencia a los 12 años, enamorándose de una ciudad repleta de cinéfilos y que se convirtió en el lugar perfecto para desarrollar su pasión.
Al cerrar su carrera, subraya la importancia de la gestión cultural y asegura que siempre tuvo la libertad de programar sin restricciones. Aunque no se ha nombrado un sucesor, ‘Piti’ espera que el Institut Valencià de Cultura resuelva la situación lo antes posible, aunque reconoce que la burocracia siempre tiene la última palabra.