31 de marzo de 2025
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Crónica de una costumbre que se resiste a morir: el menú del día, entre fogones y facturas

El menú de primero, segundo y postre sobrevive como puede entre la inflación, los alquileres imposibles y los brunches que no llenan. ¿Tradición o anacronismo en vía muerta?


Valencia, primavera de 2025. En una ciudad que presume de tradición y vanguardia a partes desiguales, hay algo que parece estar tambaleándose más que la paella de marisco servida a turistas: el mítico menú del día. Ese que incluía primer plato (con cuchara si hay suerte), segundo contundente y postre más café, pan y bebida por el precio de una entrada al cine. Ese que no hace falta explicar porque está tatuado en el ADN ibérico, junto al “¿Te pongo otra caña?” y el “Luego te hago bizum”.

Pero, como todo lo que huele a rutina —y a buen precio—, está en peligro. Y no hablamos de una amenaza pasajera, sino de un cambio estructural, casi cultural. Porque lo que era la opción diaria del currante, la pausa del oficinista o el salvavidas del estudiante, ahora se enfrenta a su mayor enemigo: la rentabilidad. O su ausencia, más bien.

¿Qué demonios le está pasando al menú del día?

Para entender el drama, primero hay que ir al origen. El menú del día, tal como lo conocemos, nació como una propuesta práctica y turística en los años 60. Pero fue adoptado por todo el país como si llevara siglos ahí, como los botijos o las sillas de anea. El precio cerrado y la promesa de comer “de verdad” con tres platos se convirtió en sinónimo de hogar fuera de casa.

Hoy, sin embargo, el menú está encogiendo. No en tamaño, sino en presencia. Ya no lo ves en todas las pizarras ni lo ofrecen todos los locales. Lo que antes era el corazón de la hostelería española se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos empresarios que hacen malabares con los precios mientras la inflación les pisa los talones.

El último informe de Edenred y Hostelería de España no deja lugar a dudas: el precio medio del menú ha subido un 6,1% respecto al año pasado, situándose en 14 euros. Las ciudades más caras son Bilbao (15,5 €), Barcelona (15,1 €) y Madrid (14,8 €). Y aunque Valencia aún mantiene precios algo más contenidos, las subidas constantes en los costes están poniendo a prueba la viabilidad del formato.

Hosteleros valencianos: entre el romanticismo y las cuentas que no salen

En el barrio de L’Olivereta, el veterano restaurante El Cucharón de Paco sigue ofreciendo menú del día por 11,90 €. Pero su dueño, Paco Martínez, confiesa: “Cada día me planteo si dejar de hacerlo. Lo hago por los clientes fijos, pero si fuera por los números, ya habría pasado al plato único”.

¿Y por qué no lo hace? “Porque entonces pierdo alma. Aquí la gente viene por el trato y por comer tres platos sin que le duela el bolsillo. Pero claro, el aceite ha subido un 80% en un año, el pan también, el gas ni te cuento… y encima ahora me piden agua con limón sin azúcar”.

En otro rincón de la ciudad, en pleno barrio de Benimaclet, el restaurante Casa Pepita ha optado por reducir el menú a dos opciones: primero o segundo, más postre y bebida, por 10 euros. “La gente ya no come tanto como antes, y nosotros no podemos regalar la comida. Es triste, pero es así”, comenta Sara Llorens, la encargada.

El brunch y el plato único: ¿nuevos reyes del mediodía?

Mientras el menú de toda la vida se tambalea, otras fórmulas empiezan a ocupar su lugar. El plato único se vende como opción práctica y rápida: pasta con boloñesa, curry con arroz, hamburguesa con patatas… y gracias por venir. ¿La ventaja? Menos elaboración, menos coste y más margen.

El brunch, por otro lado, se ha convertido en el mimado de la nueva hostelería. ¿Quién necesita tres platos cuando puedes pagar 17 euros por una tostada con hummus, un café con leche de avena y una copa de mimosa?

Lo cierto es que muchos locales han optado por abrazar este tipo de propuestas más rentables. Y no es que el cliente lo haya pedido expresamente, pero la tendencia de “comer menos y más cool” parece haber calado hondo en ciertos sectores. Aunque, seamos honestos, la mayoría aún se deja seducir por el menú cuando el hambre aprieta.

La paradoja del “comer bien por poco”

El problema es que el menú del día nunca fue solo comida. Era una experiencia, un pacto tácito entre el bar y el cliente: tú me das tres platos y yo te doy fidelidad. Pero mantener esa promesa se está volviendo complicado.

Miguel Pérez, desde Casa Marcelino, lo tiene claro: “Ofrecer calidad y cantidad a ese precio ya no es viable. Cada semana tenemos que revisar proveedores, cambiar recetas, adaptar menús… y aún así, apenas ganamos”.

Lo peor es que, aun así, muchos clientes se quejan si el menú sube 50 céntimos. “Hay gente que se enfada si ya no ponemos pan gratis o si el postre no es casero. Pero es que no podemos más. Y los que sí pueden, pues se han pasado al brunch”, dice entre risas, que en realidad son de resignación.

¿Y qué opinan los comensales?

En una rápida encuesta informal en el entorno de la Universitat de València (es decir, preguntando a gente que comía en la calle), las respuestas fueron variadas:

– “Yo lo prefiero siempre, porque sé lo que gasto y no me lío con la carta”, dice Carlos, administrativo.
– “Solo lo pido si hay algo que me guste. Si no, prefiero comer en casa”, responde Laura, diseñadora gráfica freelance con tupper en mano.
– “El menú es la mejor opción cuando estás tieso, pero ahora ya ni eso”, suelta sin filtro Julián, estudiante de máster en Historia.

Reinventar o morir (otra vez)

Como casi todo en la hostelería, el futuro del menú del día depende de la capacidad de adaptación. Algunos lo están convirtiendo en una oferta más flexible: dos platos a elegir entre varias combinaciones, menús temáticos según el día, o propuestas “sanas” para atraer al público millennial.

También hay quien apuesta por el menú solo entre semana, dejando los fines de semana para carta. O por ofrecerlo en formato para llevar, algo que se disparó con la pandemia y que aún se mantiene en ciertos barrios.

Lo que está claro es que el menú del día, tal como lo conocíamos, está en transición. Y lo hace en un contexto que no perdona: alquileres desorbitados, escasez de personal, competencia feroz y un público cada vez más exigente… y más tacaño.

De Benimaclet a Ruzafa: ¿Dónde sigue vivo el menú del día en Valencia?

Comparativa barrio a barrio: precios, platos y drama. Porque cuando toca elegir entre fideuà o poke, la batalla es real.


Sí, lo prometido es deuda. Si el menú del día está en peligro de extinción, al menos que nos pille informados. Porque no es lo mismo comer un arroz al horno por 10,50 € en Campanar que pagar 15 € por una hamburguesa de autor en Ruzafa (y que te miren raro si pides pan).

Así que aquí te traigo lo que todos necesitamos pero nadie se atreve a hacer: una tabla comparativa de menús del día por barrios de Valencia. Para que sepas dónde están los últimos reductos del “bueno, bonito y barato”, y dónde el menú ya es más una pieza de museo que una opción real.

Sírvete una copita de vino de la casa (del que no te cobran, si tienes suerte) y vamos al lío:


📊 Tabla comparativa de menús del día en Valencia (marzo 2025)

🏘️ Barrio🍴 Precio medio🧾 Incluye🥄 Ejemplo de menú😮 Curiosidad / Drama
Benimaclet11,50 €Primero, segundo, postre, pan, bebidaEnsalada campera + albóndigas en salsa + flan caseroAún resiste el espíritu universitario y casero
Ruzafa14,90 €Plato único o brunch, a veces sin postreBowl de quinoa con hummus + zumo detoxMás brunch que menú. Hipsterización total
Campanar10,80 €Menú clásico, incluye vino o cervezaArroz al horno + filete empanado + helado de turrónEl menú tradicional aún es rey
El Carmen13,50 €Menú variado con toque “moderno”, sin caféCrema de calabaza + salmón al horno + yogur griegoMucha floritura, pero buen producto
L’Eixample14,20 €Plato principal + bebida + “algo dulce”Hamburguesa gourmet + limonada casera + cookieMenú “contemporáneo” que no llena mucho
Jesús10,90 €Menú tradicional completo, café opcionalGazpacho manchego + pechuga a la plancha + natillasEl menú de toda la vida, sin complicaciones
Algirós11,30 €Menú básico + bebida y pan, postre opcionalLentejas + lomo con pimientos + frutaOpción top para universitarios sin tiempo ni dinero
La Saïdia12,20 €Menú equilibrado con opción vegetarianaTabulé + tortilla de berenjena + mousse de limónSorprendentemente variado, según el local
Patraix11,00 €Primero, segundo, postre, pan, bebidaMacarrones al horno + costillas al ajillo + arroz con lecheRelación calidad-precio imbatible
Malvarrosa / Cabanyal12,80 €Menú de pescado o arroz con suplemento de mariscoFideuà + sepia a la plancha + sorbete de limónTurismo eleva precios, pero buena calidad

🧐 Análisis superficial pero necesario

  • Más barato: Campanar y Patraix, donde el menú sigue siendo religión.
  • Más caro: Ruzafa y L’Eixample, donde el menú es más concepto que comida.
  • Más generoso: Jesús y Benimaclet, con menús completitos que te reconcilian con la vida.
  • Más moderno/experimental: El Carmen y La Saïdia, con propuestas que a veces parecen test de creatividad más que comida.
  • Más marino: Malvarrosa y Cabanyal, que juegan con los arroces pero te cobran el “ambiente”.

¿Dónde se come mejor en Valencia, según la fórmula menú del día?

Depende. Si eres de los de cuchara y pan para mojar, ve a Patraix, Benimaclet o Campanar. Si prefieres comer algo “fotogénico” aunque te quedes con hambre, Ruzafa y L’Eixample son tus barrios. Y si te va lo ecléctico, prueba suerte en El Carmen o La Saïdia: nunca sabes si te tocará un menú gourmet o una reinterpretación de lentejas.


¿Tú qué opinas? ¿El menú del día aún tiene futuro en tu barrio, o ya te has rendido al tupper con pollo a la plancha?

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