El partido denuncia falta de responsabilidades políticas tras la reaparición del caso en televisión
Mislata, 19 de enero de 2026.
La emisión de un programa televisivo que ha vuelto a poner el foco en la tragedia del castillo hinchable de Mislata, en la que fallecieron dos niñas, ha reabierto el debate político en el municipio. Cuatro años después de los hechos, VOX ha reclamado la dimisión del alcalde, Carlos Fernández Bielsa, al considerar que no se han asumido responsabilidades políticas ni ofrecido una respuesta institucional clara a las familias.
Desde la formación, su portavoz municipal, Álvaro Galán, ha expresado que la reaparición del caso ha generado “indignación, tristeza y vergüenza” entre muchos vecinos, al entender que, pese al tiempo transcurrido, no se ha producido un cierre político ni moral del suceso. A su juicio, la ausencia de explicaciones y de asunción de errores mantiene abierta una herida que la ciudad no ha podido cerrar.
VOX sostiene que, más allá del recorrido judicial del caso, existen responsabilidades políticas derivadas del funcionamiento de los mecanismos de control, verificación y prevención municipal. En este sentido, el partido considera que la gestión posterior al accidente ha estado marcada por el silencio institucional y la falta de acompañamiento efectivo a las víctimas y sus familias.
La formación recuerda que fue el único grupo que llevó el asunto al pleno municipal, solicitando en su momento responsabilidades políticas y la dimisión del concejal de Fiestas, así como la reprobación del alcalde. Aquella iniciativa no prosperó al no contar con el respaldo del resto de grupos.
Desde VOX denuncian que el equipo de gobierno optó entonces por cerrar filas, lo que, a su entender, ha generado una sensación de impunidad política y de abandono institucional que persiste en la actualidad. “Gobernar no es proteger a los propios ni cuidar el relato, sino dar la cara cuando se cometen errores y estar al lado de las víctimas”, han señalado.
La concejal María Moscardó ha insistido en que, si el alcalde no es capaz de asumir esa responsabilidad, “lo decente es apartarse”, subrayando que la exigencia política es independiente de las resoluciones judiciales que puedan producirse.