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Debate sobre valenciano y castellano en la escuela pública
Una polémica lingüística que reabre el debate educativo en la Comunitat Valenciana
El uso del valenciano y castellano en las aulas de los colegios públicos de la Comunitat Valenciana ha vuelto al centro del debate político y social. A raíz de las últimas decisiones del Gobierno valenciano, representado por el Partido Popular (PP) y Vox, se ha reactivado una disputa que pone sobre la mesa cómo debe organizarse la enseñanza de las lenguas oficiales en el territorio.
Los cambios introducidos o previstos por la administración autonómica buscan dar mayor protagonismo al castellano en las aulas, lo que ha generado la respuesta de distintas formaciones políticas, sindicatos educativos y asociaciones en defensa del valenciano. El asunto no solo confronta dos modelos lingüísticos, sino dos visiones del modelo educativo y de cohesión territorial y cultural.
El contexto legal: cooficialidad y marco constitucional
La Comunitat Valenciana, al igual que otras autonomías con lenguas propias, cuenta con un sistema de cooficialidad lingüística entre el castellano (lengua oficial del Estado) y el valenciano (lengua cooficial en el ámbito autonómico). Esto significa que ambas lenguas deben tener garantizado su uso tanto en la administración como en la educación.
La Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano y el Estatut d’Autonomia establecen el derecho de los ciudadanos a conocer y utilizar ambas lenguas, lo cual se ve reflejado también en el sistema educativo. Sin embargo, la forma de aplicar este principio ha variado en función de los gobiernos, generando divergencias sobre cuál debe ser la lengua base o vehicular en la enseñanza pública.
El modelo anterior
Bajo el mandato del anterior gobierno del Botànic (PSPV, Compromís y Podem), se implementó un modelo lingüístico que promovía la inmersión parcial en valenciano en un porcentaje considerable del horario escolar, especialmente en zonas oficialmente consideradas como valencianoparlantes.
Dicho modelo argumentaba la necesidad de equilibrar el conocimiento de ambas lenguas, partiendo de la premisa de que el castellano ya está más presente en el entorno social y mediático. Según sus defensores, esta medida buscaba garantizar un conocimiento efectivo del valenciano por parte de todo el alumnado al final del ciclo educativo.
Las nuevas directrices del Consell PP-Vox
Con la llegada del nuevo gobierno autonómico liderado por Carlos Mazón tras las elecciones de 2023, se han introducido propuestas de modificación del actual modelo. La medida más polémica ha sido la intención de permitir a las familias elegir el idioma base de enseñanza, lo que supondría un aumento significativo del uso del castellano en los centros educativos.
Entre las iniciativas anunciadas destacan:
- Equiparación del modelo lingüístico en las zonas castellanohablantes y valencianohablantes.
- Revisión del peso horario del valenciano como lengua vehicular.
- Propuesta para modificar la ley de plurilingüismo.
Para el Consell, se trata de devolver a las familias el “derecho a decidir” en qué idioma escolarizan a sus hijos y de evitar la “imposición ideológica” que, según afirman, impone el actual sistema educativo.
Argumentos del Govern
Desde la conselleria de Educación, Cultura y Deporte se defiende que esta reforma no busca eliminar el valenciano de las aulas, sino garantizar “un sistema equitativo y libre” donde ambas lenguas tengan su espacio. El ejecutivo argumenta que el nuevo modelo ofrece más libertad educativa, respeta los marcos legales vigentes y responde al deseo de muchas familias que buscan una educación centrada en el castellano.
Reacciones de la comunidad educativa y social
Las reacciones ante estas propuestas no se han hecho esperar. Diversos sectores han manifestado su preocupación por el futuro del valenciano en el sistema educativo y en la sociedad.
Oposición política y movilización social
Los partidos de la oposición, especialmente Compromís y el PSPV, han calificado las medidas como un retroceso en la normalización lingüística y un ataque al modelo educativo inclusivo y plural. Desde Compromís se tilda la propuesta de “decadente”, alertando que podría provocar una pérdida de competencias lingüísticas en valenciano entre el alumnado.
Asimismo, diversas organizaciones en defensa del valenciano como Escola Valenciana o la Plataforma per la Llengua han convocado movilizaciones y campañas informativas para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de proteger el valenciano en la escuela.
Posición de los sindicatos docentes
Entidades sindicales como STEPV o CCOO han manifestado su rechazo a la modificación de los programas lingüísticos, señalando que puede generar desigualdades territoriales y dificultar la adquisición de competencias multilingües. También advierten del impacto que podría tener en los profesionales del sector, especialmente en aquellos formados para impartir asignaturas en valenciano.
Impacto en el aprendizaje y la convivencia escolar
Las políticas lingüísticas en educación no son solo un asunto cultural o político, sino que tienen una repercusión directa en el rendimiento académico y la cohesión social del alumnado.
Educación bilingüe o monolingüe: pros y contras
La investigación educativa ha mostrado que los sistemas en los que el alumnado es expuesto a dos o más lenguas poseen beneficios cognitivos y sociales. Programas de inmersión lingüística equilibrada ayudan a desarrollar habilidades lingüísticas y de pensamiento crítico, además de reforzar la identidad cultural sin excluir a otras realidades.
No obstante, estudios también indican que sin una planificación cuidadosa, los modelos lingüísticos pueden generar resistencias o conflictos de identidad, especialmente en contextos donde una de las lenguas es percibida como impuesta. Por ello, expertos recomiendan adaptar los proyectos educativos a las realidades sociolingüísticas locales.
El valenciano entre los más jóvenes
Según datos del último Estudio de Competencia Lingüística de la Generalitat, el uso social del valenciano entre los jóvenes ha descendido en la última década, especialmente en áreas urbanas. Esta situación refuerza la idea de que recortar su presencia en la escuela podría afectar su transmisión generacional y relegarlo al ámbito cultural más que al cotidiano.
Retos y perspectivas para el futuro
El debate no tiene una solución sencilla. A medio y largo plazo, se deben plantear políticas integradoras que respeten el equilibrio entre derechos individuales y el deber institucional de preservar el patrimonio lingüístico valenciano.
Educar desde el consenso
Numerosos expertos coinciden en la necesidad de establecer un diálogo entre las fuerzas políticas, profesionales educativos y organizaciones ciudadanas para alcanzar un modelo educativo que:
- Permita al alumnado dominar ambas lenguas oficiales al finalizar su etapa escolar.
- No transfiera al aula pulsos ideológicos que dañen la convivencia lingüística.
- Sea sensible a las diferencias sociolingüísticas de cada comarca y municipio.
- Fomente la apertura a terceras lenguas e idiomas extranjeros.
Una oportunidad para reforzar la diversidad
Lejos de entenderse como una imposición, el plurilingüismo puede ser una oportunidad de avanzar hacia una escuela más inclusiva, moderna y adaptada a los retos del siglo XXI. En esto, el valenciano como lengua propia de la Comunitat juega un papel clave, al igual que el castellano como lengua común en todo el Estado.
Convivir, no competir. Esa debería ser la idea central que guíe las modificaciones del modelo lingüístico. Entender que lengua, identidad y educación no son trincheras opuestas, sino pilares de un desarrollo armonioso, respetuoso y compartido.
Conclusión: el valor del consenso en políticas educativas
En tiempos donde el lenguaje se convierte en motivo de división, es necesario recordar que, más allá de las diferencias partidistas, la prioridad debe ser el bienestar educativo de los alumnos y la preservación de un patrimonio común. Encontrar fórmulas que respeten la pluralidad lingüística y cultural de la Comunitat Valenciana es tanto un reto