Los vecinos de Velluters, en pleno corazón del casco histórico de Valencia, han lanzado una voz de alarma ante el preocupante repunte de la prostitución y el tráfico de drogas. Según denuncian desde la asociación Amics de Velluters, las redes mafiosas están utilizando pisos turísticos para sus actividades delictivas, mientras que fincas en ruinas en la calle Viana operan como burdeles clandestinos de “camas calientes” a escasos metros de centros escolares.
Un “barrio chino” que se resiste a desaparecer
A pesar de ser una zona de alto valor patrimonial, la calle Viana (entre los números 7 y 11) se ha convertido en el epicentro de un conflicto social que se intensifica al caer la noche. Los residentes describen escenas de degradación que afectan directamente a la convivencia:
- Burdeles clandestinos: Fincas abandonadas funcionan como “hoteles por horas” donde se ofrecen packs de sábanas desechables y preservativos. Recientemente, el Ayuntamiento tuvo que tapiar uno de estos portales para frenar la actividad.
- Redes mafiosas y pisos turísticos: La asociación vecinal señala que grupos delictivos reservan alquileres vacacionales para el trapicheo de droga y la gestión de la prostitución, integrando en un mismo “paquete” objetos robados y sustancias.
- La figura de la ‘Madame’: Los rumores en el barrio apuntan a que el incremento de la actividad se debe a la reciente salida de prisión de una proxeneta veterana que ha reactivado los bajos de la zona.
El peligro de la impunidad: Reyertas y sospechas graves
El vicepresidente de Amics de Velluters, José Ignacio, advierte de que la situación ha escalado hasta el punto de escucharse amenazas de muerte y producirse reyertas entre proxenetas y clientes durante la noche, coincidiendo con los cambios de turno policial. Lo más alarmante es la sospecha, ya denunciada ante el consistorio, de posibles casos de prostitución de menores.
“No han entendido que debe haber un planteamiento político global, no solo actuaciones policiales momentáneas”, lamenta José Ignacio, quien reclama un censo real de las personas que ejercen para poder ofrecerles ayudas sociales y sanitarias.
Respuesta institucional: Multas a los “puteros”
Ante esta presión vecinal, el Ayuntamiento de Valencia, liderado por María José Catalá, ha anunciado una nueva ordenanza de convivencia que se está gestando este marzo de 2026. La clave de esta normativa será la persecución directa de la demanda:
- Multas a los clientes: Sanciones económicas para quienes consuman servicios de prostitución en la vía pública.
- Control de locales: Vigilancia e inspección de los inmuebles donde se sospecha que se ejerce la actividad de forma ilegal.
- Pacto Abolicionista: La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha ofrecido un frente común para que la ordenanza no solo multe, sino que proteja a las mujeres vulnerables y sancione con dureza a los locales.


