Una parte de la emblemática ‘tortada’ de Goerlich, que alguna vez formó parte de la plaza del Ayuntamiento de Valencia, ha sido encontrada en Paiporta tras ser arrastrada por las recientes inundaciones. Este hallazgo fortuito se produjo en uno de los caminos utilizados para depositar restos del 29 de octubre. La Fundación Goerlich ha confirmado el descubrimiento, que se ha convertido en un símbolo de “la resiliencia” de los valencianos.
El fragmento que ha reaparecido está dañado y solo la mitad ha logrado salvarse de la destrucción. En 1963, la estructura original fue trasladada desde el centro de Valencia. De los dos bancos que estaban cerca de una pasarela peatonal en l’Horta Sud, uno fue arrastrado por el agua y el otro logró resistir. También había una tercera pieza similar, situada en la plaza del pueblo, que fue llevada por la furia del agua.
Tras el desastre, la Fundación Goerlich se contactó con el personal de la Confederación Hidrográfica del Júcar para informar sobre la situación y realizar una búsqueda. No fue hasta este martes que Marta Solri, vecina de Paiporta y colaboradora de la fundación, hizo el descubrimiento. La pieza estaba entre una montaña de tierra y restos arrastrados por el agua.
La fundación está ahora investigando si la pieza encontrada corresponde al banco de la pasarela o al de la plaza de Paiporta. Además, ha ofrecido financiamiento al Ayuntamiento de Valencia para erigir un monumento en la ciudad dedicado a la resiliencia. El equipo municipal de Patrimonio ya está evaluando cómo abordar este tema.
María José Catalá, alcaldesa de Valencia, está interesada en recuperar parte del Mercado de Flores, un proyecto que comienza en la plaza Emilio Castelar, ahora plaza del Ayuntamiento, y planea utilizar piezas originales que sean identificadas y recuperadas para la reconstrucción. El informe sugiere colocar estas piezas en el viejo cauce del Turia o devolverlas a su ubicación original.
La ‘tortada de Goerlich’ fue inaugurada el 28 de enero de 1933 y permaneció solo tres décadas. En las Fallas de 1962, la estructura ya estaba obsoleta, y diversas razones, incluido el descontento con el diseño de Goerlich, la queja de los vendedores y la creciente presencia de automóviles, propiciaron su retiro.
Los elementos de la ‘tortada’ fueron distribuidos en lugares insólitos, y los bancos de Paiporta llegaron allí desde un solar en el barrio de San Isidro, en Valencia. Fue un alcalde de l’Horta Sud quien decidió instalarlos en el pueblo y trasladar las columnas del monumento a Sorolla al cementerio. El banco recientemente descubierto ha demostrado ser un testimonio de la resistencia no solo a las decisiones humanas, sino también a los desastres naturales, simbolizando así la resiliencia de los valencianos.