Agentes de la Policía Nacional han arrestado en Alicante a dos empleados de una distribuidora de telefonía, que están acusados de defraudar a la empresa mediante la contratación fraudulenta de líneas asociadas a móviles de alta gama utilizando documentación falsa, con el fin de revender los dispositivos. Un tercer sospechoso, hermano de uno de los detenidos, también fue arrestado por supuestamente ayudar en la venta de algunos de los teléfonos.
Los detenidos son dos hombres de 36 y 39 años y una mujer de 37. Se les acusa de delitos de estafa y falsedad documental. Según el comunicado de la Policía, la empresa sufrió un perjuicio económico de casi 30.000 euros.
El caso comenzó tras una denuncia de la gerente del distribuidor de telefonía, quien recibió un aviso de la operadora alertando sobre varios contratos potencialmente fraudulentos. La compañía corroboró que estos contratos habían sido gestionados por dos de sus comerciales.
La policía informó que las contrataciones fraudulentas incluían nuevas altas y renovaciones de líneas a nombre de diferentes titulares sin su autorización. A estas líneas se asociaban dispositivos móviles de alta gama, adquiridos sin coste. Aunque las líneas no estaban operativas, los dispositivos fueron entregados a los supuestos clientes. El distribuidor pagó por los terminales un total de 29.891 euros.
Se sospecha que los arrestados revendieron los teléfonos en una tienda de segunda mano en Alicante, obteniendo 12.709 euros, además de efectuar otras ventas directas a particulares o mediante intermediarios.
La investigación policial determinó que dos de los presuntos implicados trabajaban en la distribuidora. Estos supuestamente firmaron en nombre de los titulares de los contratos sin su conocimiento y utilizaron documentos bancarios alterados para que el sistema de la operadora no detectara las irregularidades.
El hermano de uno de los comerciales, el tercer arrestado, está acusado de colaborar en la venta de algunos dispositivos. Según la Policía Nacional, los compradores finales adquirieron los teléfonos de buena fe en establecimientos de segunda mano, sin saber que eran de procedencia ilícita.
Tras estas detenciones en Alicante, el caso ha sido trasladado al juzgado de instrucción de guardia.