Un sargento de bomberos declara que los efectivos se retiraron del Poyo el 29 de octubre tras realizar mediciones y no recibir instrucciones del CCE
Valencia, 4 de noviembre.
El sargento coordinador del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, que estaba de servicio durante la riada que provocó 229 víctimas mortales en la provincia, aseguró a la jueza que investiga la gestión del desastre que la vigilancia de cauces y barrancos corresponde al Centro de Coordinación de Emergencias (CCE), según el Plan de Inundaciones. Explicó que el día de la riada se retiraron del barranco del Poyo tras llevar a cabo las mediciones pertinentes porque no recibieron ninguna orden de permanencia: “Ese día Emergencias debería haber indicado si debíamos quedarnos”, afirmó.
El sargento hizo estas declaraciones como testigo en el Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, el cual investiga la gestión de la catástrofe. En el procedimiento hay dos investigados: la exconsellera de Justicia e Interior Salomé Pradas y su ex número dos Emilio Argüeso.
Durante su declaración, el sargento, actualmente de guardia en el Parque de Gandía, detalló que la movilización de bomberos forestales para vigilar los barrancos durante la riada fue realizada siguiendo los requerimientos del CCE. Informó que el 29 de octubre recibió una llamada de un técnico de Emergencias solicitando personal en la zona del Río Magro, Carlet, y el torrente de Paiporta y Picanya para controlar el flujo de agua en la Rambla del Poyo.
El sargento indicó que, tras consultar con un técnico forestal debido a su desconocimiento de las cuencas, envió equipos a Alzira y Carlet para medir el Río Magro. Posteriormente, se trasladaron a Riba-roja y Carlet, donde observaron una crecida y los efectivos permanecieron en la zona. Más tarde, se dirigieron a Cheste y regresaron al primer lugar donde registraron que el nivel del agua había disminuido a la mitad, lo que motivó una solicitud de instrucciones.
Al concluir las mediciones y enfrentarse a múltiples rescates críticos, se ordenó que los bomberos retornaran a la base en Yátova para estar preparados para nuevos servicios. Consultado sobre la retirada en la vigilancia, el sargento aseguró que desde Emergencias no se indicó la necesidad de mantener la vigilancia: “La orden debería haber sido clara”, puntualizó.
Asimismo, señaló que las comunicaciones se realizaban por un canal de radio monitoreado por el CCE, y que un operador de Asgise, asignado a esa función, debía estar atento al canal. Subrayó que el CCE no dio instrucciones sobre la permanencia en los cauces y no volvió a consultar sobre los barrancos, recalcando que la responsabilidad de seguimiento recaía en el CCE según el Plan de Inundaciones.
El testigo resaltó que solo se movilizaron los bomberos forestales, ya que el ‘112’ no solicitó la intervención de las 400 BRIFO. En cuanto a las mediciones en el barranco del Poyo, explicó que se realizaron en dos puntos; sin embargo, no se obtuvo información de uno de ellos y se retornó al primer lugar para tomar datos, donde se reportó que el nivel de agua se redujo a la mitad. Los bomberos abandonaron la base a las 13:05 y culminaron a las 14:50, aunque el testigo no pudo precisar el tiempo exacto de desplazamiento para las mediciones.
Finalmente, al ser preguntado por la presencia de José Miguel Basset, exinspector jefe del Cuerpo Provincial de Bomberos, el sargento manifestó no recordar si estaba en la central ese día, pero afirmó que posteriormente se trasladó al Cecopi.